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domingo, 8 de noviembre de 2015

RAVENLOFT: EL PRECIO DE LA VENGANZA (II) (o la anchorcha en el pachillo)

Después de vagar entre las Nieblas más tiempo del que creían posible, Ailyn y Bastian consiguieron seguir los pasos de sus compañeros, llegando a las montañas de Valachan y siguiendo el camino hacia Ungrad. Una vez en la ciudad se encontraron con Clavis y Sombra, que salían de la casa de Awilda. Mientras se ponían brevemente al día, un sonido de cascabeles les sorprendió, llegando hasta ellos el trineo del burgomaestre Félix Hoyer. Hoyer se presentó y se ofreció a llevarles hasta El Buen Reposo. Ateridos y débiles, Ailyn y Bastian aceptaron, llegando con el simpático burgomaestre hasta la posada, mientras Clavis y Lady Sombra debatían sobre que era lo que habían visto, y que significaban las palabras de Awilda. Ailyn y Bastian conocieron a la peculiar dueña de la posada, y tras unas palabras algo tensas de Ailyn, finalmente pudieron subir a las habitaciones, donde se encontraron con Ronna y Balduin, que se reponían del envenenamiento producido por los hongos de la casa de los Nircada. Finalmente, el grupo al completo se reunió en la posada justo a tiempo de la llegada de la doctora Despini, que trató por separado y en privado a Ronna y Balduin, dejándoles una medicación que les repondría. Después de cenar, Ailyn y Bastian decidieron salir de El Buen Reposo, y se dirigieron al Hongo de Ambrick. Allí, charlando con Ambrick y algunos de los parroquianos, descubrieron que el único lugar de Ungrad donde podrían encontrar gárgolas era la vieja sala de juntas del distrito sur. 



Ailyn dormía en su habitación cuando un ruido procedente del exterior la despertó. Al asomarse, vio que era la pequeña Eliza, que se dirigía hacia su ventana. La niña trataba de hablar con ella, pero la ventana se lo impedía, así que finalmente y tras pensarlo, Ailyn la permitió entrar. Eliza quería saber cómo había muerto su madre, así que la bárbara buscó a Clavis, que acudió al encuentro de la pequeña. El sacerdote de Lathander le contó a Eliza lo ocurrido. La niña les contó que su madre siempre había odiado a Félix Hoyer por lo que la había hecho, convirtiéndola en lo que era ahora, aunque la pequeña no sabía definir exactamente que era. Eso había llevado a su madre a lanzar su maldición, y por lo tanto, a que los Poderes Oscuros de Ravenloft reclamaran su pago cuando la habían cumplido... Ellos debían destruir a Hoyer para poder continuar su camino. Sin más Eliza se marchó, pero en esos momentos escucharon gritos procedentes de la habitación de Ronna.

Y es que pocos momentos antes, Balduin se había despertado al creer escuchar un ruido. Empuñando su martillo, salió de su habitación, y tras comprobar que la de Clavis estaba vacía, entró en la de Ronna, encontrándose con que su compañera estaba siendo atacada por una monstruosa Antianetta Despini-Hoyer, que parecía estar alimentándose con su sangre. Los gritos de Balduin atrajeron a sus compañeros, salvo Bastian, que no se despertaba. Ailyn cayó ante los poderes mentales de Antianetta, que la dominó y la lanzó contra Clavis, a quien dio una gran paliza, aunque él consiguió mantenerse lo suficientemente despierto y controlado como para lanzar varios hechizos y canalizaciones de energía contra la doctora. La doctora Hoyer resultó ser una experimentada maga, que dio quebraderos de cabeza a los personajes, hasta que finalmente, las flechas de Lady Sombra la mermaron lo suficiente como para que Ronna la decapitara. El cuerpo de Antianetta cayó al suelo convertido en cenizas, y agotados como estaban, se repartieron el equipo de la doctora (lo más valioso era una capa de protección que pasó a engrosar las pertenencias de Balduin), se retiraron a descansar. Sería al día siguiente cuando, con el sol en el cielo, acudirían a la sala de juntas para buscar a la gárgola de una sola ala. 

No tardaron en encontrar la sala de juntas, que resultó ser un viejo templo a Ilmater, un deidad buena de los Reinos Olvidados. Explorando el destrozado templo, no tardaron en encontrar la gárgola de una sola ala, en la que Balduin encontró una puerta secreta, que se abría a una escalera llena de hongos y moho que descendía hasta un segundo nivel del templo, repleto de cadáveres cubiertos de moho. Mientras exploraban la zona inferior del templo, fueron atacados por un espectro, aunque no representó una gran amenaza, y finalmente, Balduin encontró una puerta secreta que le permitía pasar a una sala consagrada a Ilmater, donde el resto de sus compañeros no podían seguirle. Allí, el paladín encontró un rosal con siete rosas blancas, que cortó, encontrándose con que destruía el rosal, y teniendo que utilizar una imposición de manos para salvar el rosal. Tras numerosos esfuerzos para entender las runas que marcaban el altar de la sala, descubrieron que las Rosas del Descanso Eterno habían sido creadas por Ilmater para combatir a los "Hijos de la Noche", y que tenían varios usos contra ellos, funcionando como símbolos sagrados, armas, incluso afectándoles como la luz del sol. Tras explorar el resto del templo y desactivar algunas trampas, decidieron abandonar Ungrad y se dirigieron hacia la residencia de los Hoyer. 

La casa del burgomaestre estaba en un claro del bosque que rodeaba Ungrad, y allí, encontraron varios objetos de valor, así como el laboratorio de Antianetta, que daba acceso a la zona inferior, donde los Hoyer tenían su guarida. Abrir la puerta que accedía a los ataúdes de estos les costó esfuerzo y mucho ruido. Finalmente entraron, y se dispusieron a abrir los ataúdes, pero Hoyer estaba esperándoles, y trató de atacarles por sorpresa, pero su ataque no funcionó. Los héroes le hicieron frente, y Ailyn utilizó una de las rosas para contenerle. En ese momento, una luz plateada inundó la sala, y la imagen de Awilda apareció formada por el humo que exhalaba el moho negro de las paredes, atrapando al burgomaestre con ellos, incapaz de disolverse en niebla. La lucha con el alcalde de Ungrad acabó cuando un hechizo ardiente de Bastian redujo a Hoyer a cenizas. En cuanto el burgomaestre murió, las brumas de Ravenloft hicieron su aparición, habiéndose cumplido la maldición de la gitana, y tuvieron el tiempo justo de apoderarse de Matalobos (la daga de Hoyer) y su anillo de protección antes de desaparecer, perdiéndose en las Brumas en su camino hacia Kartakass y el cumplimiento de las Seis Señales de Hyskosa...