No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

viernes, 4 de enero de 2013

LOS VIERNES DE MARCO: MISTERIO


¡El Fantasma mató al Ama de Llaves en las Cocheras!


La caja del Misterio, con un Frankenstein que habla.
            Era una de las posibles respuestas a este Misterio de CEFA. Y es que CEFA nos alegraba, en forma de juegos de mesa, las tardes ochenteras con primos y amigos. ¿Quién no se acuerda de “El Imperio Cobra” o el imprescindible “Misterio”? Pues de este último es del que os quiero hablar ya que, para el que escribe, es EL JUEGO.
¿Recordáis “Cluedo”? Pues Misterio es igual pero más molón. ¿O no es más chulo tener como asesinos a un Fantasma, Hombre Lobo, Momía o Drácula que a una Señorita Amapola o un Profesor Ciruela? ¡Pues si! ¡Es mucho más molón!

Aquí los seis monstruos protagonistas. Todos tenemos un favorito. ¿Cuál es el tuyo?

            El juego consistía en un tablero que escenificaba un castillo. Algo más pequeño que el de Sting, pero un castillo al fin y al cabo. Teníamos seis monstruos asesinos: El Conde Drácula, Frankenstein, Dr. Jekyll y Mr.Hyde (O Doctor Hays y Mister Jeskins, que diría Marta Sánchez), el Hombre Lobo, la Momia (Anck Su Namuuuuun) y mi favorito… ¡el Fantasma! También teníamos a las seis posibles víctimas: Conde, Condesa, Ama de Llaves, Doncella, Mayordomo y Jardinero. La verdad es que el dibujo de estos conseguía que… como explicarlo… te cayesen mal desde el principio. Quitando a la Doncella, que tenía cara de buena gente, al resto les deseabas una más que merecida muerte a manos de nuestros monstruos. Lástima que solo palmaba uno. Y luego estaban los lugares o habitaciones donde ocurrió el suceso: Salón, Alcoba, Biblioteca, Laboratorio, Vestíbulo, Bodega, Panteón y, mi favorito, las Cocheras.
Al principio del juego, se separaba una carta MIS (monstruo), otra TE (víctima) y otra RIO (lugar) y se metían en un sobre. Esa era la solución al enigma. Me refiero al misterio, no confundir con el de Batman… El resto de cartas se mezclaban, barajaban y repartían entre los jugadores. Cada jugador tenía una “ficha de detective”, donde podía ir tachando y apuntando. Cuando era tu turno, tirabas el dado y movías tu ficha hasta un lugar. Allí hacías una “acusación”. ¡El fantasma mató al ama de llaves en la cochera! El resto de jugadores, si tenían una de las tres cartas, te las tenía que enseñar por lo bajini. Y, según descartas, vas llegando a la solución final. Así continuamente hasta que uno resolvía. Correctamente, se entiende. Porque si era erróneo, quedabas fuera.

El castillo donde se comete el crimen... ¿serás capaz de resolverlo?


            ¡Ah! Que se me olvidaba “La Bruja de Salem”. Si a alguno le tocaba esta carta, podía mirar uno de los tres “Misterios”. Casi siempre el RIO, que es el que más tiene y el más coñazo de adivinar porque había que moverse por tablero.
            También había unas casillas “Trampa”. Pero, en mi humilde opinión, había que ser muy gilipollas para caer en ellas.
            Y nada, solo decir que el tema de monstruos, fantasmas, castillos encantados y tal me encantan. Así que os podéis imaginar la estima que te le tengo a este juego. Y si, siempre me he preguntado como acceder a esa habitación del centro del tablero donde está el baúl y esa mesita con la vela y la carta… ¡es todo un misterio!
            ¡¡Felices Pesadillas!!

2 comentarios:

Tomás Sendarrubias dijo...

Bueno, bueno, bueno. Los juegos de CEFA. Queee grandes. Misterio, Alerta Roja, el Imperio Cobra, el Templo de Cristal... Que grandes momentos de pequeño, jugando con mis hermanos y mis padres (es lo que tiene la familia numerosa) a todo esto. Y tienes razón, Marco. A mi me encantaba que muriera el mayordomo, tenia cara de gilipollas.

¡¡¡Muchas gracias!!!

Yota dijo...


Por Diooooo! yo tenía ese juego... ande andará....