No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 25 de abril de 2011

BAJA LA MAREA

            Corre el año 1413, y Europa se ve sometida a grandes disturbios. La Revuelta Anarquista levanta a Chiquillos contra Sires de Oeste a Este, la Inquisición parece acechar a cada uno de los Cainitas allá donde se encuentren. Los Lasombra se alzaron contra su propio creador, y ayudados por los Assamitas, asaltaron su refugio en Sicilia, cometiendo Amaranto sobre el mismísimo Lasombra. Y en medio de todo este caos, dos viejos aliados de los personajes, Lucita y Anatole, buscan refugio en el dominio de Raquel bar-Seraph, el pequeño poblado de Alceditz, prácticamente a los pies de Ceoris, la fortaleza de los Tremere. Allí acudieron también sus compañeros, Pier Francesco Orsini, Mihail Pahlevitch y Antoine Henri, para reunirse con sus viejos aliados e intercambiar noticias. Allí, el Malkavian Anatole volvió a incidir en el peso que el destino tenía sobre los personajes, y en que pronto tendrían que tomar decisiones importantes.
            Lucita y Anatole abandonarían Alceditz, pero los personajes permanecerían allí un tiempo, pues recibirían un mensaje de sus Sires, indicándoles que planeaban reunirse allí con ellos. Para su sorpresa, sus respectivos Sires, movidos por las intrigas de la Revuelta Anarquista, llegaban para exigirles, de una forma o de otra, renovar sus vínculos de sangre. Sólo Raquel bar-Seraph accedió, pero Antoine, Mihail y Pier Francesco aceptaron en cambio cumplir una misión para sus Sires, misión que el Sire de Raquel también le propondría para demostrar su lealtad.
            Siguiendo las instrucciones de sus creadores, los vampiros viajaron a la ciudad de Medias, donde debían ponerse al servicio de la Príncipe Nova Arpad, una Ventrue que representaba los intereses de los Ventrue Orientales en el Siebenburgen, y probablemente la más poderosa de los Príncipes de Transilvania. Según Nova les contó, una tribu de gitanos, los Torenu, habían pasado algún tiempo antes por Medias, y habían conseguido llevarse varias joyas de la mansión de la Ventrue: un pectoral de oro, unos brazaletes, unos pendientes… El encargo de Nova Arpad era que recuperaran las joyas.
            Sintiéndose insultados y manipulados por el uso que los antiguos hacían de ellos, los personajes no tuvieron más remedio que aceptar, y se dirigieron hacia Brasov, donde los Torenu habían acampado. No tuvieron problemas en encontrar el campamento gitano, y mientras Mihail utilizaba su Vicisitud para asemejarse a los gitanos y mezclarse con ellos, Pier Francesco, Antoine y Raquel fueron recibidos por la que parecía la líder de la tribu, Delizbieta Torenu, que les condujo a su carromato. Los personajes se dieron cuenta de que debajo de los chales, Delizbieta llevaba un pesado pectoral de oro, quizá el de Nova Arpad. En el carromato, la Ravnos les realizó una lectura de cartas del tarot, coincidiendo con Anatole en que el destino tenía un gran peso sobre ellos, y que se acercaba el tiempo de las decisiones. Mientras, fuera, Mihail utilizaba sus habilidades para convocar a algunas docenas de ratones de campo que explorasen el campamento en busca de las joyas… pero fueron interrumpidos por la llegada de un grupo de veinte guerreros encabezados por un inquisidor, dispuestos a acabar con los gitanos.
            Delizbieta les pidió ayuda, y aunque gran parte del campamento fue destruido por el fuego, y Mihail y Antoine resultaron gravemente heridos, consiguieron acabar con el Inquisidor y sus hombres, salvando así a la mayor parte de los gitanos. Delizbieta les entregó el pectoral (donde aparecían unos grabados semejantes a los de las tablillas que habían encontrado tantos siglos atrás en la construcción del castillo del Paso de Tihuta). Los personajes permitieron a los Ravnos y a los gitanos escapar, aunque Nova les había exigido que le entregaran al culpable, y copiaron los símbolos para traducirlos posteriormente con la clave que tenían en Alba Iulia. Nova Arpad se mostró furiosa y despectiva con los personajes, expulsándolos de su dominio, y mientras salían de la mansión de la Príncipe Ventrue, encontraron un mensajero con las armas de Symeon syn Draconov, un ghoul que les informó de que uno de los aliados de Symeon les esperaba en Alba Iulia. Allí, los personajes se encontraron con Dragomir Basarab, que les informó de que formaba parte de una alianza de Tzimisce que buscaba repetir la gesta que los Lasombra habían realizado destruyendo a su Antediluviano. Pero para ello, Dragomir y sus aliados necesitaban conocer el lugar donde reposaba Tzimisce, pues hacía al menos un siglo que Lord Damek Ruthven había sido destruido y los Aparecidos Zantosa habían huido de Sarmizegetusa, llevándose con ellos a Tzimisce, gestado como había sido por Mihail. Y el secreto se encontraba en uno de los libros de la biblioteca de Alba Iulia, el Liber Terram. Antoine, aunque reacio, permitió a sus amigos y Dragomir Basarab explorar la biblioteca, y encontraron lo que buscaban, averiguando así que el Más Antiguo se encontraba bajo el Monasterio de Sernog.
            Dragomir partió hacia allí, junto a Mihail, Pier Francesco y Raquel, pues Antoine se negó a participar en lo que iban a hacer, y se quedó en Alba Iulia, traduciendo los signos del pectoral de Nova Arpad (que hablaban del abandono como medio de victoria). Mientras, sus compañeros, se reunieron en las cercanías de Sernov con el resto de los conspiradores Tzimisce, muchos de ellos conocidos, especialmente por Mihail, ya que algunos habían utilizado la fortaleza segura que él les ofrecía en su domino zarayo de Castroniké para reunirse. Dragomir Basarab, Symeon syn Draconov, la matusalén Tzimisce de Praga Shaagra, Velya el Vivisector, e incluso dos de los propios chiquillos del Antediluviano, Lugoj y Lambach Ruthven… y algunos Gangrel liderados por un viejo conocido, Aajav Khan, al que ellos conocieran como Qarakh. Juntos, asaltaron Sernog, haciendo frente a varios vozhd y szlatcha, hasta que finalmente, consiguieron que Lugoj llegara al sarcófago donde descansaba el Más Antiguo. Lugoj diablerizó a Tzimisce, y luego, sus venas se abrieron, manando ríos de sangre de la que los rebeldes (Mihail incluido) pudieron beber, aunque Pier Francesco y Raquel prefirieron abstenerse.
            Mientras abandonaban Sernog, la Tremere y el Lasombra escucharon una voz, la voz del Más Antiguo, diciendo que sus actos serían recompensados cuando llegara el momento… y recordaron las palabras del Profeta Octavio, que hablaba del alzamiento de los hijos contra los padres y la batalla entre los hermanos como uno de los Ocho Signos. Dos se habían cumplido ya… ¿qué les traería el futuro?

2 comentarios:

vicentea_2 dijo...

Vivo entre barbaros que se dedican a eliminar antediluvianos.... si es que asi no se puede... XD

Thanos_Malkav dijo...

Otro viejo que palma y no estoy allí para comérmelo... así no llego a ninguna parte :P