No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

viernes, 1 de abril de 2011

ESTIRPE DE ORIENTE

            Siguiendo con el repaso que estamos haciendo a los juegos de rol que formaron parte del Mundo de Tinieblas, ha llegado el momento de hablar de uno de los más llamativos por su exotismo… y por sus muchas peculiaridades. Me refiero, por supuesto, a Estirpe de Oriente.

            Tras habernos traído a prácticamente todas las criaturas fantásticas de los mitos occidentales en Vampiro, Hombre Lobo, Mago, Wraith y Changeling, y dentro de una serie de suplementos que llevaron el nombre de “El Año del Loto”, White Wolf se lanzó a explorar el mundo de los seres sobrenaturales orientales, y en Estirpe de Oriente, comenzaron, al igual que habían hecho con “los occidentales”, por los Vampiros… aunque eran unos vampiros muy peculiares.

            La mitología de los vampiros de Oriente es totalmente diferente, allí no se ha oído hablar de Caín, de los Antediluvianos o de la Maldición de la Sangre. Los Vampiros no son Abrazados, sino que tienen más que ver con espíritus que vuelven a los cuerpos de los que deberían haberse alejado para trascender a lo que espera más allá de la muerte. Los Kuei-jin (o Catayanos, como se los conoce en Occidente), dicen descender de una serie de dioses de la oscuridad, que les dan los dones suficientes a sus P´o (el lado oscuro, el demonio interior) para escapar del Mundo Yomi (el reino de las sombras, el mundo de los muertos, vaya) y regresar a sus cuerpos que dejan de estar muertos. Estos vampiros revividos necesitan alimentarse del chi, una energía que se concentra en muchos puntos del universo, pero que es fácil de encontrar en la sangre de los mortales (de ahí que muchos jóvenes vampiros orientales se alimenten de sangre, al igual que sus primos occidentales), aunque muchos antiguos (especialmente los grandes maestros, llamados Boddhisatvas) pueden recolectar el chi del propio aire.

            En el mundo de los Kuei-Jin, no existen “clanes”, como en Occidente, sino Dharmas, que comparten ideologías y habilidades, aunque de forma menos organizada que los vampiros de Occidente. Así, el jugador puede elegir entre los Dragones Asesinos (o Arco Iris que Ríe), son guerreros salvajes y caníbales; las Flores de Hueso (o Canciones de la Sombra) se relacionan con los muertos y con otras criaturas sobrenaturales, teniendo en el estudio su mayor placer; las Grulla Resplandecientes (o Guardianes del Hielo Resplandeciente) son líderes, orgullosos y organizados; los Mil Susurros (o Juncos Huecos) son aislacionistas obsesionados con la evolución y el avance del Dharma; y los Tigres-Diablo (o Vampiros del Viento Abrasador), impulsivos y ansiosos.

            En Estirpe de Oriente, podemos ver como los vampiros orientales, además de hacer frente a las tensiones existentes entre ellos mismos, los Dharmas, y las criaturas monstruosas conocidas como los Diez Mil Demonios, tienen que hacer frente a los Vampiros Occidentales, los Cainitas, ya que muchos antiguos Ravnos se encuentran en la India, colindando con el dominio de los Kuei-Jin, y además, los antiguos Catayanos han decidido dar el Gran Salto a Occidente, comenzando una lucha con los Cainitas por el control de la zona occidental de Estados Unidos, con grandes conflictos en Los Ángeles o San Francisco.

            Realmente, lo cierto es que tampoco puedo contar mucho más de Estirpe de Oriente, ya que de todos los juegos de Mundo de Tinieblas es el que menos interesante me pareció en su día… y me sigue pareciendo, de modo que no he jugado jamás a este juego. Aún así, es un juego muy adecuado para aquellos enamorados de la cultura oriental.