No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 18 de abril de 2011

CINE: EL RITO

Cuando hace ya algún tiempo (no mucho tampoco, es reciente) vi anunciado en televisió el estreno en el cine de El Rito, pensé que iba a ser una peli más de miedo, con un buen actor al frente (Anthony Hopkins), pero lo dicho, una película más, con un corte parecido al de la ya mítica El Exorcista.
            Pero que va, nada de eso. A grandes rasgos, El Rito cuenta la historia de Michael Kovak (Colin O´Donoghue), el hijo de un embalsamador de procedencia húngara (interpretado por Rutger Hauer), que para escapar del oficio hereditario de su familia, decide abrazar la Iglesia y convertirse en sacerdote. Sin embargo, tiene dudas, y el superior de su congregación decide que alguien de naturaleza inquisitiva como él es lo que la Iglesia necesita para un momento en el que la lucha contra el Diablo parece estar más activa que nunca, por lo que se está realizando en Roma un seminario para formar Exorcistas. El carácter curioso de Kovak le lleva a aceptar, viajando por lo tanto a Roma, donde llama de inmediato la atención del instructor, que le presenta a un exorcista experto que reside en Roma, el padre Lucas (Anthony Hopkins). A partir de ahí, ocurre lo previsible: posesiones demoníacas, exorcismos… pero sin llegar a hundirse en ningún momento en el género del terror.
            Y es que eso es lo sorprendente de El Rito, que a pesar de su ambientación, cargada de claustrofobia y situaciones paranormales, el miedo no es el objetivo de la película. El Rito es un viaje a la fe, a la fe como elemento definitorio del ser humano, al poder de la fe en el Bien y en el Mal, al viaje desde el escepticismo a la iluminación. La transformación del romano Saulo en San Pablo tras la Revelación del camino de Damasco. A lo largo del largometraje, asistimos al viaje el Padre Kovak a su propio interior, a los rincones más oscuros de su personalidad, pero también al rincón donde se encuentra la luz, en este caso representada por la fe.
            Con un Anthony Hopkins en estado de gracia (como siempre, todo sea dicho) y un más que competente Colin Donaghue (que físicamente recuerda en más de una ocasión a Milo Ventimiglia y su Peter Petrelli de Héroes), El Rito es una película sobre demonios, pero una película diferente de las que estamos acostumbrados a ver, sin cuellos girando ni puré de guisantes. Una película diferente.