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viernes, 24 de junio de 2011

LOREENA MCKENNITT: PARALLEL DREAMS

Dos años después de To Drive the Cold Winter Away, Loreena McKennitt ponía en el mercado su tercer álbum de estudio. Bajo el nombre de Parallel Dreams, la cantante canadiense realiza un salto cuantitativo en sus discos, y además de sus melodías, incluye varios temas con letra propia en el disco. Este álbum, inspirado según la propia cantante en los sueños y en lo que estos traen, contiene auténticas joyas, como veremos adelante.


            ¿Comenzamos?

Sahmain Night.

            El sonido del arpa es lo primero que escuchamos al abrir el disco, y como apertura, encontramos el primer tema con letra y música de la propia Loreena McKennitt. El propio título de la canción tiene algo de mágico, ya que hace alusión a la noche de Sahmain, una de las fechas mágicas del calendario celta, que se corresponde con nuestra celebración de Todos los Santos. Loreena nos trae un canto mágico, que llega acompañado de un cielo cuajado de estrellas, y de una promesa de amor, un amor evanescente y lleno de magia, un tema que será recurrente en algunos de sus discos y en canciones aún por venir. Un amor que sólo es posible en la mágica noche Sahmain, cuando las barreras entre los mundos se diluyen, y los muertos y los vivos están más cerca que nunca…

Moon Cradle.

            El segundo tema del disco es una de las mayores pruebas de riqueza vocal de Loreena, que adapta y pone música a un poema de Padraigh Collum. De nuevo, casi como continuación de Sahmain Night, en Moon Cradle Loreena McKennitt nos habla de magia, o mejor dicho, del amor que tiene su origen en la magia. La música, cargada de tintes celtas, tiene algo de místico, consiguiendo de nuevo transportarnos a lugares que tienen más de Sueño que de realidad, el corazón de los antiguos bosques apenas hollados por el hombre, lugares de una belleza casi élfica, a falta de una forma mejor de decirlo.

Huron “Beltane” Fire Dance.

            Uno de los primeros experimentos musicales de Loreena McKennitt, que ya en Parallel Dreams parece demostrar querer expandir sus raíces musicales más allá de las propias de la música celta. Y en este tema instrumental… o más bien, sin letra, ya que la voz de Loreena sí aparece dando lugar a un cántico nativo americano, consigue mezclar dos tipos de música tan aparentemente diferentes como la música celta y los cánticos tribales de las tribus amerindias. La voz de Loreena nos trae un canto casi sagrado, e imágenes de hombres y mujeres danzando alrededor de una hoguera en amplias llanuras; y luego, irrumpe ese particular instrumento de percusión celta, el badhrom, que nos lleva a otras hogueras, las hogueras de Beltane, otra de las celebraciones del año celta, la noche del 30 de Abril al 1 de Mayo, la festividad de la llegada de la primavera, la noche de la cosecha y la fertilidad. Una de esas joyas de las que hablaba antes.

Annachie Gordon.

            Un retorno de Loreena a sus orígenes, a Elemental. Loreena toma una melodía tradicional escocesa, y le pone voz. Se trata de una historia de amor de lo más clásico, a lo Romeo y Julieta. La joven Jeanine está enamorada de Annachie Gordon, pero su padre trata de obligarla a casarse con Lord Sultan. Decidida a no entregar su amor al Lord, Jeanine termina quitándose la vida en la misma noche de su boda… minutos antes de la llegada de su amante, Annachie. Una auténtica maravilla vocal acompañada del sonido del arpa.

Standing Stones

            Tras la calma de la canción anterior, Standing Stones aparece cargada de energía, casi como si fuera la banda sonora de una película. Loreena McKennitt adapta y pone música a un poema tradicional escocés. De nuevo, Loreena canta al amor en entornos mágicos, y esta vez, la imagen que nos transmite es la de un círculo de piedras en las más septentrionales islas de Escocia, las Orcadas. Es allí donde se produce el encuentro furtivo de los amantes que protagonizan la canción, y que acaba en tragedia al ser él asesinado. Mientras, el círculo de piedras lo observa todo…

Dicken´s Dublín (The Palace)

            Loreena McKennitt pone música y letra a una de las mejores canciones que trae Parallel Dreams y que nos lleva directamente al Dublín de la época de Dickens, la época de Oliver Twist, David Copperfield o Grandes Esperanzas, los tiempos de la Revolución Industrial en los que la miseria aparecía por doquier, tiempos en los que se desarrollan tragedias como la del Cuento de la Cerillera, que tiene cierta semejanza con esta historia. Un piano, sonidos de coches de caballos, y la voz de un niño que lee pasajes de la Natividad, sirven de preludio y de acompañamiento a la voz de Loreena, que esta vez es la voz de una niña que duerme en las calles de Dublín, soñando con un lugar al que poder llamar hogar. Sin duda uno de los temas más dramáticos de Loreena, y desde luego, probablemente el mejor de Parallel Dreams.

Breaking the Silence.

            Loreena nos muestra en este tema propio su faceta más reivindicativa. Sin apartarse de sus raíces, música celta y sonidos de flautas sirven de preludio a la canción casi susurrada, oscura, que habla de privación de la libertad, de dramas humanos que van desde Centroamérica a China. Aunque el tono de Breaking the Silence es oscuro, sin embargo, trae un mensaje de esperanza, de cambio que estaría a punto de llegar, un cambio que llevaría a una conciencia más global, un pensamiento muy propio de los años ochenta. Lástima que esta canción siga siendo hoy tan apropiada como lo era entonces.

Ancients Pines.

            El disco se cierra con un tema instrumental, obra de Loreena. Es un lamento en toda regla, el llanto por una tierra maltratada. Casi podemos ver los pinos a los que se refiere, más antiguos que la civilización, observando pesarosos cómo el mundo parece deshacerse a su alrededor. Si Gaia llorase, lo haría con esta voz.