No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 6 de junio de 2011

PROFECÍA EN AMBAR

            Han pasado dos años desde el Concilio de Thorns, los jugadores apenas se habían asentado en sus tierras tras los largos viajes a través de Europa, y poco después de llegar a sus dominios, se encontraron con que tenían que volver a ponerse en movimiento. Una carta de Zelios, el Arquitecto Nosferatu, les esperaba para que se reunieran con ellos en el Castillo Bran, sobre Brasov.
            Allí se reunieron los personajes, viéndose por primera vez desde Thorns, con cierta tensión, ya que Raquel bar-Seraph y Antoine Henri habían defendido los preceptos de la Camarilla, mientras que Pier Francesco Orsini y Mihail Pahlevitch daban su apoyo a los Anarquistas Irredentos que comenzaban a llamarse a sí mismos “Sabbat”. Superando de momento sus diferencias (o más bien, postergándolas), descendieron a las entrañas del castillo, donde Zelios les esperaba. El Nosferatu les esperaba, rodeado de ratas, y les explicó que tenía una nueva petición que hacerles. Había seguido estudiando su red para contener a Kupala, y había descubierto un nuevo punto de anclaje fuera de Transilvania, en Valaquia, concretamente, en el Castillo Arghes, antiguo dominio de Vlad Drácula… del que el Nosferatu decía que seguía viviendo en el castillo, pese a las noticias de su muerte que habían recorrido Transilvania y toda Europa. A cambio, Zelios les ofrecía un broche de oro y ámbar con una inscripción en el antiguo y complejo idioma cuya clave encontraran tantos años atrás en el Castillo Birkau, y un libro de oro escrito en el mismo idioma.
            Los cuatro personajes emprendieron juntos el camino hacia el sur a través del Paso de Bran, para pasar a Valaquia, y desde Tirgoviste, continuar hacia Curtea de Arghes. Sobre esta localidad, y al borde del río Arghes se erguía el Castillo Arghes, dominando la llanura del río, cinco grandes torres que emergían de la montaña y para llegar a cuyas puertas, había que subir 1400 escalones. Tras el ascenso, y tras solicitar a los guardias permiso para reunirse con el señor del castillo, los personajes fueron escoltados al interior de la fortaleza, donde fueron recibidos por Vlad Drácula, que, efectivamente, seguía vivo.
            Drácula se mostró hospitalario con sus invitados, a los que estaba agradecido por haberle acompañado en la pesadilla que había supuesto la Catedral de la Carne, y les permitió alimentarse. El antiguo príncipe de Valaquia y Transilvania les contó que se encontraba vivo gracias a un ghoul de los Tzimisce que había sido quien había muerto en una emboscada turca, y cuya cabeza había sido enviada a Estambul como regalo al Sultán. Se había retirado de la vida pública, centrándose en sus dominios, pero desde la muerte de su esposa Livia algún tiempo antes, cada vez afrontaba con más optimismo la posibilidad de introducirse en la Larga Noche. Drácula escuchó de los personajes la situación del Mundo de Tinieblas, lo que provocó un enfrentamiento entre ellos, llegando a tener que intervenir el propio anfitrión para defender la integridad física de Antoine Henri de su compañero Mihail Pahlevitch, que en cuanto Drácula abandonó la habitación, consiguió superar la Majestad del Toreador y le borró la boca de la cara, para enseñarle a guardar silencio.
            Acogidos por Drácula, a la noche siguiente Antoine (recuperado ya) les dio una noche de música, y el propia Drácula bailó con Raquel bar-Seraph, a la que trataba de seducir, mientras preparaba entretenimientos más atléticos para el resto de sus invitados. Finalmente, los personajes solicitaron a Drácula el permiso para grabar los símbolos en su castillo, y este accedió, mientras Raquel accedía también a sus asaltos amorosos. Mientras Antoine, Mihail y Pier Francesco grababan los símbolos en las entrañas del Castillo Arghes, la Tremere se dejaba llevar por la pasión y por el desenfreno sexual y sangriento de Drácula. Sin embargo, el amanecer trajo extrañas noticias: una bandada de vampiros del Sabbat se acercaba a Castillo Arghes, con intenciones al parecer bélicas. Los personajes tuvieron que retirarse al interior del Castillo mientras Drácula se preparaba para la defensa, y a la noche siguiente, se encontraron con que la manada del Sabbat (dirigida por dos antiguos Tzimisce, Lambach Ruthven, de los linajes bogatyr, y Tabak), se había encontrado un enemigo inesperado en un grupo de arcontes de la Camarilla (con Lucita entre ellos) y dirigido por dos Justicar, el Gangrel Milov Petrenkov y la Tremere Dama Fanchon. Y Drácula lanzó a sus Hachas a la batalla.
            Antoine decidió no participar en la batalla y permanecer en el castillo, pero Raquel, Mihail y Pier Francesco se lanzaron a la lucha, aunque para apoyar diferentes bandos. Raquel ayudó a sus aliados de la Camarilla frente a los atacantes del Sabbat, mientras que Mihail y Pier Francesco se enfrentaban directamente a la Justicar Tremere, que fue herida de gravedad por la espada de Pier Francesco, aunque este mismo fue casi aniquilado por el Justicar Gangrel, teniendo que intervenir Mihail para salvar su no-vida y retirarse hacia el Castillo, mientras Lucita dirigía la retirada de los miembros de la Camarilla, y las Hachas de Drácula regresaban al Castillo, con su señor al frente y llevando como rehenes a Lambach y Tabak. Raquel, en lugar de retirarse junto al resto de los miembros de la Camarilla, regresó junto a Drácula.
            Y así, los personajes asistieron al momento en el que el antiguo voivoda tomaba la decisión más importante de su existencia. Permitiría a Lambach Ruthven huir y continuar con su no-vida a cambio de Abrazarle, y el cobarde Tzimisce aceptó. Después, convertido en Cainita y preso del Frenesí, Drácula cometió Diablerie sobre Tabak, convirtiéndose en un vampiro poderoso, de Quinta Generación. Convertido en un Tzimisce, Drácula solicitó a los personajes que abandonaran Castillo Arghes (incluso a Raquel, su amante), ya que tenía mucho en qué pensar, y muchas cosas que meditar.
            Cumplida su misión en el Castillo Arghes, volvieron a Bran, donde Zelios les esperaba con la recompensa prometida: el broche y el libro. Y así, los personajes accederían a una vieja historia: según el texto que aparecía en el libro, obra de un antiguo Salubri, Javaniel, la creación de los Baali había sido una manipulación del propio Saulot, avergonzado de sus chiquillos, y que alentó la guerra entre los Salubri y los Baali para que los primeros fueran destruidos. Además, Javaniel afirmaba que las profecías de Saulot (contenidas en el Libro de Nod) eran una mentira, creada por el Antediluviano para confundir a los Cainitas mientras él llevaba a cabo sus planes…
            ¿Habían acabado estos con la destrucción de Saulot en manos de los Tremere?
            Todo parecía indicar que sí… o no.