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lunes, 29 de agosto de 2011

LOS OTROS ÁNGELES (III)

                Los personajes partieron de El Cairo hacia Creta a bordo de un barco para el que habían adquirido pasajes “especiales”. Tras una breve escala en Alejandría, salieron al Mediterráneo, y no mucho después, mientras dormían, sufrieron el ataque de varios ghouls setitas, que trataron de sacar sus cuerpos para exponerlos al sol, salvo el de Anthos. Mihail y Pier Francesco, que se despertaron a tiempo, consiguieron evitar el sol, el primero convirtiéndose en sangre para filtrarse por entre los maderos del suelo, llegando a las bodegas y escondiéndose allí, mientras que Pier Francesco abría un portal al Abismo, huyendo allí con Nehrab y Luna, que ya habían despertado, y llevándose el ataúd de Anthos con ellos, despertando el Malkavian en el Abismo en ese momento, y encontrándose con una serpiente amarilla sobre su pecho.
                Mihail pasó el día escondido en forma de sangre en las bodegas del barco, mientras el resto de sus compañeros, lo hacían en el propio Abismo. Con el anochecer, Mihail recorrió el barco, encontrándose con toda la tripulación muerta, y tras sondear a las ratas del barco, averiguó que los asesinos se habían escapado del barco, que se encontraba a la deriva. Anthos, Pier Francesco, Nehrab y Luna regresaron del Abismo, reuniéndose con su compañero, y juntos, consiguieron mantener el barco en rumbo a Creta, aunque se alejaron de los puertos oficiales, haciendo encallar el barco en una playa del sur de la isla, Ofuscados y cerca de una aldea de pescadores. Tras encontrar refugio en una torre de vigilancia abandonada en las colinas cercanas, finalmente se alimentaron con uno de los pescadores de la ciudad, evitando llamar la atención, y se dirigieron al norte, donde los mapas de los Malkavian situaban el Laberinto de Minos[1].
                Allí, cerca de Heraklion, encontraron una pequeña aldea turca, de habitantes apesadumbrados y al parecer, con las mentes tan perturbadas que ignoraban por completo su presencia. Los niños presentaban deformidades, al igual que los animales. Tras una intensa búsqueda, encontraron el acceso de los Baali a Cnossos, descendiendo a las ruinas del antiguo palacio minóico, y descubriendo en su interior el acceso a Laberinto de los Baali, una puerta pintada en una pared, que absorbía la Obtenebración para abrir la puerta al antiguo corazón del poder Baali. Así, finalmente, los personajes entraron en  el Laberinto, lugar de reposo de los huesos de Namtaru, trazado por el mítico Nergal utilizando para ello como plantilla los giros del cerebro de su señor durmiente, y en cuya inauguración, se habían sacrificado setecientos jóvenes. Para acabar con el imperio de los Baali, mucho tiempo atrás, los Setitas, con el conocimiento del resto de los Clanes, habían hecho estallar la Isla de Thera, provocando un tsunami que había acabado con la civilización minoica. Ahora, los personajes, descendían hacia el centro del Laberinto. Y allí, en la tumba de Namtaru, encontraron al Minotauro. Dominicus, el antiguo Brujah corrompido por la Catedral de la Carne, era el custodio ahora de los restos del Dios-Demonio Namtaru, al que en enloquecido Brujah contó que la matusalén Baali Cibeles planteaba resucitar, convocando una criatura de sombras utilizando el Corazón de Khay´tall para darle poder y arrancarla del Abismo en el mismo lugar donde Lasombra había muerto: el Castillo de las Sombras, en Sicilia. Dominicus se enfrentó a los personajes, mandando al letargo a Luna y Nehrab e hiriendo gravemente a Anthos, aunque finalmente, Mihail consiguió acabar con la larga existencia de Dominicus.
                A toda prisa, los personajes abandonaron Creta, y desde Heraklion, partieron hacia Sicilia. Una inmensa tormenta sacudía el Mediterráneo, centrada en Sicilia, y aunque el capitán del barco por algunos momentos se sintió incapaz de llegar a la isla, dirigiéndose hacia Nápoles, las amenazas de Pier Francesco le obligaron a penetrar en la tormenta, llegando finalmente los personajes a Siracusa, desde donde se dirigieron hacia Castel d´Ombro. El castillo, construido en las estribaciones del Etna, que se encontraba en erupción, arrojando cenizas al cielo, estaba vigilado por los Baali, pero Pier Francesco guió a los personajes hacia unos fortines abandonados, fuera del perímetro del propio castillo, y desde allí, a los túneles que llevaban al interior del Castillo. Allí encontraron los restos de varios Lasombra, y muchos otros, completamente enloquecidos, empalados, o torturados por los Baali. Pero sin dilación, y guiados por el Lasombra, se dirigieron hacia el lugar donde el Antediluviano había yacido. Allí, la matusalén Baali Cibeles esgrimía el Corazón de Khay´tall, mientras convocaba a un Leviatán de Sombras. Los personajes atacaron a Cibeles, mientras evitaban los embates del propio Leviatán de Sombras, y Luna consiguió acabar con la existencia de la Baali, mientras Anthos conseguía el Corazón de Khay´tall.
                Sin embargo, el Leviatán seguía activo y extendiéndose por todo el castillo. Los personajes corrieron hacia la entrada principal, tratando de arrojar al Leviatán al foso de lava que rodeaba el castillo, pero no consiguieron más destruir uno de sus tentáculos. La Oscuridad seguía brotando de Castillo de las Sombras, movida por el poder del Corazón, pero aunque varios personajes insistían a Anthos para que lo destruyera, este se negaba, permaneciendo Ofuscado mientras una ola de sombras sorteaba el foso y arrastraba a los personajes, dañando especialmente a Luna. Finalmente, Anthos estacó el Corazón de Khay´tall, provocando la recesión de las sombras, que se disiparon cuando finalmente, el Malkavian diablerizó el Corazón. De inmediato, las sombras se disiparon, y Nehrab se apresuró a proteger el cuerpo de su protegido, que había caído en Letargo por el poder de la sangre de Khay´tall… Habían conseguido detener los planes de Cibeles y los Ángeles Negros…


[1] Hay que tener en cuenta que el palacio de Cnossos no fue descubierto hasta más tarde de 1860, que es cuando transcurre esta aventura.


2 comentarios:

Thanos_Malkav dijo...

¡Gran partida! Y ahora a preparar el salto temporal y la evolución de Anthos (ya tengo el Constantinopla Nocturno para documentarme :P)

Tomás Sendarrubias dijo...

Je, je, je... Después de un par de días de investigación, había llegado la hora de las tortas...