No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

viernes, 23 de marzo de 2012

ALEXANDER MCQUEEN



                A petición de mi fiel Noemí, en ese pequeño reducto del Iconocronos que vamos a dedicar a las marcas de ropa y complementos, vamos a aprovechar este viernes para hablar de un diseñador que, como poco, era complejo. Se trata de Alexander McQueen, genio de la moda que trabajó para marcas como Gucci o Givenchy, además de su marca propia, y que llegó a un final precipitado con solo cuarenta años de edad, tras haber revolucionado el mundo de la moda, especialmente para mujer.

                McQueen fue un diseñador londinense que estudió diseño en Londres, y que junto a Stella McCartney y John Galiano probablemente sea el británico más influyente del mundo de la moda contemporánea. Con veintiséis años ya sustituía a Galiano al frente de Givenchy, y ganaba el premio al mejor diseñador británico, y sólo cuatro años más tarde, la propia Gucci (de la que hablaremos otro día, detrás de ella hay toda una fascinante historia familiar digna de una novela) compró la mayor parte de las acciones de la propia marca Alexander McQueen, dándole al diseñador una libertad de la que al parecer no había gozado durante su estancia en el gran conglomerado LVMH, del que forma parte Givenchy (junto con otras grandes marcas como Louis-Vuitton, Dior, Zenith, DKNY, Möet, Hennessy, Dom Perignon, Loewe, Bulgari…). Y McQueen no dudó en utilizar su libertad para revolucionar las pasarelas, consiguiendo admirados seguidores y furiosos detractores.


                Se le ha tachado de misógino, quizá debido a su homosexualidad (se casó en el año 2000), o quizá por la “brutalidad” de sus diseños, del mismo modo que en sus primeros años, David Delfín conmocionó las pasarelas españolas. El arte de McQueen es al mismo tiempo gótico y romántico, con cierto espíritu de cuento de hadas que incluye al final una madrastra psicópata. Y sí, todo eso se puede conseguir con ropa. Pero chicos… Alexander McQueen no es una marca fácil para nosotros. Es decir, hay que tener muchos huevos o ser muy cool para llevar un McQueen, así que como he dicho antes, lo de hoy es más para uso y disfrute de Noemí (no te quejes, post personalizado…)


                Por desgracia, Alexander McQueen sufrió el mismo destino que muchos otros grandes: su propia leyenda le devoró. Se le encontró muerto en su casa de Londres, ahorcado tras haber consumido coca, somníferos y tranquilizantes. Sarah Burton, su mano derecha durante muchos años, ha continuado adelante con la marca Alexander McQueen, pero de eso hace solo dos años, y Burton tiene mucho que demostrar.