No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 26 de marzo de 2012

CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO: ESTRELLAS FUGACES (I)


                Tras ver al pequeño Rhaego, hijo de Daenerys y Drogo, Rhoynar y su medio hermana se dirigieron a las estancias de esta dentro de la Gran Pirámide de Meereen, donde Rhoynar le estuvo contando cómo había sido su vida, como había sido su formación, y su periplo por medio mundo hasta dar con ella en Meereen. Interrumpidos sólo por la llegada del prometido de Daenerys, Jorah Mormont, Rhoynar le habló a Daenerys de la existencia del Corazón Negro, y de su deseo de exponerlo a las llamas de los dragones para destruirlo y así dañar al Otro. Curiosa, Daenerys emplazó al día siguiente a Rhoynar para que le mostrara aquel negro orbe, así como para que le hablara de lo que había visto en los jardines del Templo de las Gracias, cuando había visto a una Gracia Verde, Shila no-Laashi, hablar con uno de los Hombres Bestia que llevaba el símbolo de la Arpía, y que Rhoynar sospechaba que estaban implicados en el asesinato de uno de los Grandes Amos, Shikar no-Mhozak, partidario de Daenerys. También supo durante esa cena, de boca de Jorah Mormont, que la Armada del Hierro había llegado a Meereen, destruyendo la flota de Volantis en el camino, lo que provocó la preocupación de Rhoynar, que no confiaba en las intenciones que pudieran tener los Greyjoy. Tras concluir la cena, Rhoynar se dirigió hacia el Templo de las Gracias para recuperar el Corazón Negro, solo para descubrir que su compañero, Ikurei, se lo había llevado a la Gran Pirámide. Tras hablar con Ikurei, Rhoynar verificó que efectivamente el Orbe Negro estaba en sus habitaciones, y finalmente, pudo dormir tranquilo por primera vez en mucho tiempo.

                Mientras, Fusk llegaba junto a los Hombres del Hierro al puerto de Meereen, donde fueron recibidos por la Mano de la Reina , dirigidos por Barristan Selmy, Jorah Mormont, varios Inmaculados y varios Jinetes de Sangre. Fusk recibió de Victarion la orden de negociar todo lo relacionado con su estancia en Meereen, y así, explicó ante los presentes lo ocurrido ante la flota volantene. Fusk y los Hombres del Hierro fueron conducidos ante Daenerys, que se había despedido poco antes de Rhoynar, y que les recibió en la Gran Pirámide y les agradeció su ayuda con los Volantene. Fusk intentó averiguar de Barristan Selmy las ideas de Daenerys de volver a Poniente, pero según la Mano de la Reina, Daenerys tenía su propio reino allí, en la Costa de Ghis, un reino que también la necesitaba. A la mañana siguiente, Daenerys se reuniría con los Hombres del Hierro, y también con Rhoynar, que descubriría la presencia de Fusk en Meereen. Allí, en la cima de la Gran Pirámide, Daenerys les explicó la situación en la costa de Ghis, con los libertos de Yunka´i esclavizando a sus antiguos amos, con los Grandes Amos de Astapor volviendo a esclavizar a los libertos, con los propios hombres y mujeres de Meereen reuniéndose bajo el signo de la Arpía para azotarla, y con Volantis atacando sus costas en nombre del tráfico de esclavos. Allí, ante la Gracia Verde y el maestro de los Hombres Bestia, Neezak no-Hanor, Rhoynar reveló lo ocurrido en el Templo de las Gracias, provocando las iras de la Gracia, que de inmediato acusó de mentiroso y traidor a Rhoynar, retándole a un taeshia lakelash, un Juicio Sagrado. Tras averiguar más o menos de qué se trataba, Rhoynar intimidó a la Gracia Verde, que se limitó a dejar la responsabilidad en manos de la Reina, atada por las leyes mereenses, y aunque Fusk trató de convencerla de que se decantara por otra opción, negarse a aceptar un Juicio Sagrado dejaría a Rhoynar en manos de la Gracia Verde. Tras un largo debate, Rhoynar aceptó el taeshia lakelash. Daenerys envió a Mormont a detener a Shila no-Laashi, mientras ella se reunía en solitario con Fusk (que ya les había avisado de que un Hombre Sin Rostro había sido enviado por Eddard Stark para acabar con ella) y con Rhoynar, que le mostró el Corazón Negro. Rhoynar consiguió mantener al margen sus visiones, pero Daenerys no dejó de repetir el nombre de Rhaego mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, y Fusk se veía atrapado en el momento en que fue ahogado por Aeron Pelomojado y viajó  las estancias del Dios Ahogado. Cuando Rhoynar cerró la caja, Daenerys estuvo de acuerdo con él en que el Corazón debía ser destruido, y juntos, descendieron junto a Fusk a las entrañas de la Pirámide, donde estaban los tres dragones, a los que Fusk y Rhoynar vieron por primera vez. El verde Vyserion, el blanco Rhaegon, el negro Drogon… Rhoynar dejó la caja entre ellos, y Daenerys les ordenó quemar el orbe con su fuego. Los dragones hicieron arder la caja, y luego, el orbe comenzó a astillarse ante ellos. Los sonidos de campanillas parecían a punto de reventarles los tímpanos, pero finalmente, el orbe se rompió y se redujo a arena, provocando un lejano grito que se convertía en carcajada… y ante ellos apareció la imagen de una gigantesca mano de sombras que se extendía desde el Norta hacia el Sur. En ese momento, a miles de millas de allí, el Muro se derrumbaba sobre sí mismo…

                Aturdidos y temiendo lo que podían haber causado, Daenerys, Rhoynar y Fusk acudieron al patio donde se celebraría el Juicio Sagrado. Había muchos presentes, entre ellos, la encadenada Shila no-Laashi, que miraba con odio a Rhoynar. El antiguo maestre fue enterrado hasta el cuello, y expuesto al sol bajo el signo derruido de la Arpía. Cada pocas horas Daenerys le preguntó a Rhoynar si se mantenía en sus palabras, y en cada una de las ocasiones, él asintió. Daenerys condenó a todos los presentes a sufrir el mismo calor y sol abrasador que dañaba a su hermano, prohibiendo a nadie abandonar el patio, ni desplegar los toldos. Finalmente, abrasado y casi cocido, después del anochecer, Rhoynar fue declarado inocente, lo que convertía a la gracia verde en culpable. Fusk, que había aprovechado el tiempo para seducir a Daenerys, fue el primero en saltar a la arena para liberar a Rhoynar, que fue conducido a sus habitaciones, donde las esclavas de Daenerys le atendieron mientras Fusk acudía al interrogatorio de Shila no-Laashi, que se negaba a dar el nombre de sus cómplices. Sin embargo, la gracia verde no había dicho su última palabra, pues alguien en su nombre envenenó a Rhoynar con las casi indetectables Lágrimas de Lys. Rhoynar, en el momento en que se encontró mal, intentó detener los síntomas, pero le fue imposible, y sólo cuando avisó a los criados, estos pudieron avisar al resto del  palacio, obligando Fusk a confesar a Shila que se trataba del terrible veneno lyseno, y además, averiguando los nombres de varios de sus aliados en los Hijos de la Arpía.  Solo sus primeras acciones purgantes y su fuerza de voluntad salvaron la vida de Rhoynar de las Lágrimas de Lys, aunque quedó postrado para varios días. Sin embargo, al día siguiente, reunió fuerzas para ser llevado en litera a la arena, donde asistiría a la ejecución de la gracia traidora, que sería quemada por sus acciones. El Circo estaba repleto por el pueblo de Meereen, y Rhoynar se sentó a la izquierda de Daenerys, en un acto de deferencia. Shila no-Laashi fue quemada viva, pero pronunció unas terribles palabras antes de morir: “Tiempo de Invierno, ¡siega! Madre, Myssa, Reina de Dragones. ¡¡Muerte para los tuyos, vida para el mundo!! Portas el fuego, pero no eres el fuego, ¿sacrificarás lo que más quieres para hacer arder la llama o verás al mundo sumergirse en la oscuridad?”. Reconocedores del tinte maledicente de aquellas palabras, Rhoynar y Fusk miraron entre el gentío, y encontraron a Gwyddion, que les miraba sonriente, pero cuando quisieron dirigir a los hombres de Daenerys contra la Sombra del Otro, este había desaparecido, mientras la arena se llenaba de gladiadores que exigían a Daenerys que se reabrieran los Circos de combate. Gwyddion había manipulado el ambiente, y la gente estaba al borde de la sublevación, así que mientras Jorah Mormont permanecía en la Arena, tratando de contenerles, Fusk y Barristan Selmy se llevaron de allí a Daenerys y Rhoynar, escoltados por Ikurei y Victarion. Juntos, se dirigieron a través de la enfurecida multitud a la Gran Pirámide, donde finalmente se refugiaron. Allí, Daenerys, confusa, se preguntaba qué debía hacer…



                Semanas más tarde, y a consecuencia de lo ocurrido en el Muro y en Puertoescarcha, Erwyn y Oweyn llegaban al Torrente y a Campoestrella, en Dorne, haciéndose pasar por Hermanos de la Noche. Tras ser recibidos en el castillo, indagaron sobre la historia de Ashara Dayne, aunque no descubrieron nada nuevo, todo indicaba a que llevada por la muerte de su hermano Arthur, Ashara se había arrojado al Torrente desde la más alta de las torres de Campoestrella, llevándose con ella a Albor, la espada de Arthur Dayne que le había dado al caballero el sobrenombre de la Estrella de la Mañana. Además, descubrieron que el castillo estaba tutelado por Edric Dayne, el legítimo heredero, y por su tía, lady Allyara Dayne, hermana de los difuntos Ashara y Arthur. Edric Dayne recibió a Erwyn y Oweyn, se trataba de un muchacho de unos doce años con el cabello plateado y los ojos oscuros de los Dayne, que se mostró complaciente y educado con ellos, comprometiéndose en nombre de Campoestrella a entregar hombres a la Guardia de la Noche en cuanto la situación en Poniente se estabilizara. Erwyn y Oweyn trataron de hablar con Allyara Dayne en solitario, pero esta no hizo más que repetir ante ellos la historia que ya habían oído. Lo más probable era que Albor hubiera desaparecido junto a Ashara en el fondo del Torrente o en el Mar del Verano. Oweyn y Erwyn exploraron la Torre de la Espada, pero no encontraron rastro alguno de que Ashara hubiera escondido allí la Espada antes de arrojarse al río, pero se dieron cuenta de que en la fortaleza había menos soldados de los que debería haber.

                Esa noche, y mientras descansaban, Erwyn, Oweyn y los hombres de la Guardia, fueron atacados por varios caballeros, y aunque consiguieron matar a tres de ellos, recibirían graves heridas, especialmente de manos de su líder… que detendría el combate al reconocer a Erwyn. Se trataba de Beric Dondarrion, con el que ya se había encontrado en Varamar, esposo de Allyara Dayne, que les había acusado de ser espías de Eddard. Convencida por su esposo, Allyara les contó a Erwyn y Oweyn la verdad sobre lo ocurrido años atrás. Eddard Stark y Ashara Dayne se habían conocido y enamorado en Harrenhal, en el Torneo del Año de la Falsa Primavera, el torneo que cambió Poniente. Allí fue donde Rhaegar Targaryen había conocido a Lyanna Stark,  a la que había secuestrado, llevándola al llamado Castillo de la Alegría. El padre y el hermano de Lyanna habían acudido a Desembarco del Rey, donde habían sido asesinados, y Arryn, Stark, Baratheon y Tully se habían alzado contra el rey Aerys en el alzamiento que había acabado con la muerte de Aerys en manos de Jaime Lannister, y con Robert Baratheon convertido en nuevo rey de Poniente. Rhaegar había muerto en el Tridente, pero Lyanna aún estaba en la Torre de la Alegría, custodiada por varios Capas Blancas. Sólo Eddard y Howland Reed habían salido con vida de allí, donde había muerto la propia Lyanna. Según Allyara, Ned Stark había llegado a Campoestrella llevando una apagada Albor, y a un niño, que había dejado al cuidado de una de las doncellas de Ashara, Wylla. Ashara no había podido resistir el dolor por la muerte de su hermano, Arthur, muerto en manos de su amado, ni la idea de que este había contraído matrimonio con Catelyn Tully para mantener la alianza entre Invernalia y Aguasdulces. Eddard se había marchado de Campoestrella llevándose al niño que había traído, y Ashara había pasado días encerrada en su habitación con Albor. Hasta que un día, había salido a caballo de Campoestrella, llevándose consigo a Albor, y había vuelto al castillo sin la espada. Ese día se había arrojado al río, muriendo. Muchos habían sido los que habían buscado aquella espada en busca de renombre, pero nadie había dado con Albor. El propio Beric había buscado la espada a través de las visiones de Thoros de Myr, pero parecía que el destino de Albor rehuía incluso la mirada del Dios de la Luz. Beric les informó de que el Príncipe Doran Martell había convocado a sus fuerzas en Sepulcro del Rey, dominio de los Manwoody, y hacía allí se dirigiría Beric, que había perdido sus tierras en Refugionegro, arrebatadas por Eddard Stark. Mientras se recuperaban de las heridas causadas por Beric Dondarrion, Oweyn y Erwyn fijaron su mirada en Alta Ermita, el dominio de Gerold Dayne, al que llamaban Estrellaoscura, situado a menos de una jornada de caballo de Campoestrella.

                Sin embargo, no partirían hacia Alta Ermita hasta que sus heridas se curaran, y eso les permitió estar presentes cuando llegó un cuervo, portador de nuevas noticias: un hombre llamado Gwyddion había liberado a Loras Tyrell de Septo de Piedra, y los Tyrell habían roto su lazo con los Lannister. Las fuerzas del Dominio se estaban reuniendo en Soto de Oro, dispuestos a atacar a Occidente…