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lunes, 2 de septiembre de 2013

GUERRA MUNDIAL Z

Bueno, aunque como sabéis ya los que hayáis leído el post correspondiente, la película de Guerra Mundial Z no me convenció demasiado (más bien nada), sí que sirvió para algo positivo: los comentarios posteriores me dieron bastantes ganitas de leer el libro. Y bueno, Marco obró su magia y el libro apareció en mis manos, y a día de hoy, tras permanecer varios días completamente enganchado a la novela, lo he terminado, y ahora me encuentro en medio de esa sensación agridulce que da el finalizar un libro que te ha gustado, a medio camino entre la satisfacción de terminarlo y la tristeza de mirar un camino ya recorrido imposible de volver a descubrir.



Si Guerra Mundial Z a nivel de cine fue una decepción, Guerra Mundial Z a nivel novela, ha sido una muy agradable sorpresa. No me extraña que sea cierto lo que se cuenta sobre que Brad Pitt leyó la novela y se empeñó en participar como fuera en el proyecto, y probablemente nos quedaremos siempre con las ganas de saber como hubiera sido la película de haberse respetado el guión de Joe Michael Straczynski escribió para adaptar esta compleja novela de Max Brooks (me ha resultado curioso ver que es el hijo del actor Mel Brooks y de Anne Bancroft). Compleja no por la temática, ya que Max Brooks se limita a retomar un tema ya conocido y bastante manido, el de la invasión Zombie. Los muertos se levantan (de alguna manera) y el mundo tiene que hacer frente a esta nueva plaga (que en el libro no corren ni trepan, por cierto). Lo que Brooks hace es dar un nuevo paso y convertir esta invasión en la excusa para trazar una historia sobre la guerra, sobre las consecuencias de esta y sobre cómo el mundo reacciona a la nueva situación de los muertos que se alzan. No nos encontramos de pronto sumergidos en una realidad distópica como la de 28 días después o Los Muertos Vivientes, si no en un camino lento, que nos lleva a ver el origen de la plaga, su evolución y la lucha contra ella, paso a paso y desde múltiples puntos de vista.

Y quizá sea esto precisamente lo que constituye el gran acierto del libro: su narración desde diferentes puntos de vista. Cada capítulo, desde el inicio hasta el final, está narrado por un personaje distinto, en diversas partes del mundo y ocupando diferentes papeles en la historia de la Guerra Zombie. Así, conocemos de primera mano como fueron los enfrentamientos de la Guerra Mundial Zombie en todo el mundo, asistimos a su despliegue y evolución a través de narraciones en primera persona a un periodista, con grandes elipsis narrativas que debemos completar a base de las pistas que Brooks va dejando caer aquí y allá por toda la novela. Así, acompañamos al médico chino que se encuentra con el "paciente cero" de esta plaga; con un fabricante de medicinas exiliado en la Estación Antártica Vostok después de vender medicamentos falsos contra la "Rabia Africana"; un soldado que participa en varias de las batallas en Estados Unidos contra los Zombies, desde el desastre de Yonkers hasta la guerra de recuperación y la Ciudad de los Héroes; noticias sobre la fortificación de Israel, la guerra nuclear entre Pakistán e Irán, el Diezmo ruso, la revolución militar china o la evacuación completa de Japón. Brooks construye una narración desesperada y a veces desesperante de los años de la Guerra Z, sorprendiéndonos al encontrar que el oscuro reflejo que el autor nos cuenta es demasiado parecido a nuestra realidad como para que nos sintamos cómodos. Y está lleno de escenas capaces de ponernos los pelos de punta, y donde vemos que los auténticos monstruos no son los Zombies, sino los humanos que aún respiran. Escenas como la evacuación de Kiev, la lucha por el aislamiento del Himalaya o la migración al norte durante el Gran Pánico se convierten en imágenes espinosas de leer e imaginar, quizá por la verosimilitud de la narración de Brooks, donde lo más increíble es el hecho de que los Z se levanten. Y todo lo demás... podría ocurrir mañana.