No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

jueves, 12 de marzo de 2015

DC COMICS: CRÓNICA VISUAL DEFINITIVA

San Valentín trajo un regalito este año. Bueno, un par de ellos, pero el que hoy nos ocupa aquí, es la Crónica Visual del Universo DC. Y sí, es tan encantadoramente friki como suena.


En este imponente volumen, a gran tamaño y todo color, nos encontramos una historia pormenorizada de los sucesos importantes para DC año a año, desde Action Cómics 1 (e incluso algún cómic anterior) a eventos recientes, como la saga Ícarus en Detective Cómics, o la llegada de John Romita Jr a Superman. Así, de forma amena, vamos conociendo series, personajes y eventos que han formado parte de la historia del cómic, no sólo de superhéroes, sino también de la comedia o el terror, en aquellos años que pasaron entre la Edad de Oro y la Edad de Plata donde parecía que el cómic de superhéroes se había echado a perder por completo.

Evidentemente, no hay mucho más que contar sobre este libro, salvo que se entrase en pormenorizaciones de años, de lo que ocurrió entre tal y cual historia, etc. Pero sí es cierto que la lectura de este libro me ha provocado una reflexión un tanto agria; y es que me ha dejado ver con todo el peso de la historia, todo lo que hemos perdido los aficionados al cómic con el famoso "reboot" de DC, y sus Nuevas 52, un montón de personajes "nuevos" con historias remozadas, con actitudes cambiadas, que han dejado atrás años y años ya no de historia, sino de coherencia, de grandes historias que se han contado y que ahora no sirven de nada. Y pongo por ejemplo al personaje de Roy Harper, un secundario, por no entrar a valorar Batman (que es el más icónico y el que menos ha cambiado), Superman o Wonder Woman. Simplemente, Arsenal, el antiguo Speedy, el compañero de Green Arrow durante muchos años.

En el antiguo Universo DC, vimos a Roy Harper convertirse en Speedy, el joven ayudante del arquero más famoso de DC; y le vimos alcanzar su punto más bajo convertido en un yonqui adicto a la heroína para llevar el drama de las drogas a los cómics. Pudimos ver a Speedy recuperarse de ese abismo, convertirse en Arsenal, dejando atrás a Green Arrow. Le vimos ser padre de una niña, Lian, con la asesina Chesire, luchar contra todo y todos para cuidar de su hija. Formó parte de los Titanes, de los Outsiders, disputando el liderazgo al mismo Nightwing; fue manipulado por Deathstroke haciéndose pasar por Batman; y llegó a formar parte de la Liga de la Justicia, convertido en Red Arrow, quizá como preludio del arquero rojo del futuro que nos mostraría Kingdom Come. Y le vimos caer de nuevo, quedar mutilado y perder a su hija en una de las sagas más agónicas de los últimos años de la Liga de la Justicia, Cry for Justice y The Fall of Arsenal.

Y ahora... el personaje es... otro, diferente. Forma parte de un equipo de nuevo Outsiders (más o menos), ahora con Capucha Roja (parece que siempre va a salir perdiendo frente a los sidekick de Batman) y Starfire como aliados, un Arsenal que vuelve a ser diferente, que ha perdido buena parte de su trasfondo, de los eventos que le convertían en unos de mis personajes favoritos. Y eso, por no hablar de otros grandes damnificados, como Wally West o Donna Troy. El caso es que el libro me ha parecido una joya, pero el viaje en el tiempo que he realizado con él, me ha dejado con muy pocas ganas de saber qué espera en el futuro a los personajes de las Nuevas 52... y sí de recuperar mi época de oro con DC, los años que fueron entre el Día de Graduación de Young Justice y los Titanes, hasta el Día Más Brillante... o incluso el Flashpoint que lo cambió todo.

Al menos, Batman es el de siempre.