No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 31 de octubre de 2011

LA TORRE OSCURA IV: MAGO Y CRISTAL

                Muchas veces, hay caminos extraños para llegar a un punto. Decían que “Dios escribe recto con renglones torcidos”. Y eso lleva a cosas curiosas, como que, a la hora de hablar del cuarto libro de La Torre Oscura, Mago y Cristal, tenga que decir que llegué a la saga de la Torre Oscura a través de este libro precisamente, el cuarto. Lo mío ha sido un viaje desde el centro hacia delante y hacia atrás, ya que Mago y Cristal (o más bien, la historia que cuenta Mago y Cristal) es la historia que me reconcilió con Stephen King después de muchos años de negarme a leer nada suyo, desde que leí Insomnia.  


                La culpa de todo esto la tuvo, curiosamente, un cómic: La Torre Oscura, El Nacimiento del Pistolero. Esta obra maestra del cómic, supervisada por el propio Stephen King y la especialista en el mundo de la Torre Oscura, Robin Furth, con guiones del gran Peter David, dibujos del genial Jae Lee y color de ese pionero del color digital que es Richard Isanove, todo un póker de ases para una historia que, más que sorprenderme, me dejó sin aliento. Y es que en El Nacimiento del Pistolero, estos auténticos maestros del cómic llevaban a las viñetas la mayor parte del argumento y la historia que cuenta precisamente Mago y Cristal. Con la fascinación que ejerció ese cómic sobre mí, me acerqué de nuevo a Stephen King, y hacia la historia de la Torre Oscura, hacia el propio Roland Deschain, el Pistolero… y por eso estáis leyendo este post, y los anteriores sobre la Torre Oscura. Así que disculpadme si no soy demasiado objetivo con Mago y Cristal, pero es que no puedo. Para mí, como diría Roland, ha sido ka, destino.


                En Las Tierras Baldías, dejábamos a Roland y ka-tet (Jake, Susannah, Eddie y el bilibrambo Acho) a bordo de Blaine, el engorro, el tren que debía llevarles de Lud a Kansas en su camino siguiendo el Haz hacia la Torre Oscura. Y en Mago y Cristal vemos como continúa este camino, más allá de Blaine, y en un Kansas que es diferente de la nuestra. Pero finalmente, y tras varios libros, ha llegado la hora de que Roland nos cuente cuál es su historia, de dónde viene su obsesión por la Torre Oscura. Y eso es Mago y Cristal, la historia de Roland, el más joven de los muchachos de Gilead en ser nombrado nunca Pistolero, y de cómo fue enviado junto a su ka-tet, sus amigos Alain y Cuthbert a Hambry, a la Baronía de Mejis, para mantenerle lejos del peligroso Marten Broadcloak, el Hombre de Negro. Y de como allí, en Hambry, encontró su destino, su ka.  Y nos da una de las mejores historias jamás escrita por autor alguno, la historia de amor entre Roland y la joven Susan Delgado, la historia del místico Pomelo de Maerlyn y la odiosa Rhea de Cöos, la historia del enfrentamiento entre el ka-tet de Roland y los Cazadores del Gran Ataúd, el enfrentamiento entre el orden de Gilead y el caos que representa John Farson, el Hombre Bueno. La historia de cómo comienza a descomponerse un Mundo que se ha Movido.

                Hablar de Mago y Cristal es caer en el miedo al spoiler, en la imposibilidad de decir nada por temor a reventar alguna de las tramas al posible lector, pues cada página, magistralmente escrita, esconde algún giro, alguna joya, un detalle de una compleja trama argumental. Y es tan absolutamente genial que, habiendo leído ya el libro, habiendo leído los cómics que han surgido a raíz del libro, sabiendo perfectamente cómo acaba… es imposible no leer los capítulos finales de Mago y Cristal sin sentir un nudo en la garganta y una presión en el pecho. Cada uno de los personajes que aparece están perfectamente trazados, y todos encajan magistralmente en el puzzle que forma la novela. Roland Deschain, Cuthbert Allgood, Alain Johns, Rhea de Cöos, Susan Delgado, Cordelia Delgado, Eldred Jonas, Clay Reynolds, Roy Depape, Coral Thorin, Sheemie Ruiz, Kimba Rimer, el Alcalde Hart Thorin… Todos ellos, por obra del ka se despliegan ante nosotros y nos muestran un mundo que se ha movido, o que se está moviendo.  El mundo del Pistolero.


                Y al final, unas palabras que consiguen producir escalofríos.

                ¡¡Árbol charyou!! ¡¡Árbol charyou!! Muerte para ti, vida para mi cosecha.

                Ven. Siega.