No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 10 de octubre de 2011

SANTO SERÁS

                La semana pasada dediqué unos días a un libro que llevaba bastante tiempo queriendo leer, desde que vi al autor comentándolo en algún programa de la tele, no recuerdo en cual. Se trata de Santo Serás, de Vicente Clavero, periodista y colaborador del diario El Público.


                Desde siempre, la Iglesia me ha parecido una institución muy interesante, llena de momentos apasionantes, de grandes personajes y decisiva a la hora de definir cómo es el mundo en el que nos movemos. Y como cabeza de la Iglesia, la historia de los Papas siempre me ha parecido lo más interesante de todo, los manejos de unos y otros para tratar de conseguir el Papado, o de influir en esa posición. Vamos, que me das una novela llena de cardenales y soy muy feliz. Y aunque el gran momento de la Iglesia y del Papado fue en la Edad Media y en la primera parte de la Edad Moderna, desde luego incluso a día de hoy, el Papado es una institución de lo más interesante. Yo soy del 78, así que realmente, hasta la muerte de Juan Pablo II había conocido sólo un Papa, Wojtila… bueno, dos, que creo que pille parte del brevísimo papado de Juan Pablo I, pero hasta la muerte de Juan Pablo II, no había tenido la experiencia de vivir un Cónclave. Y me resultó de lo más interesante, la verdad.

                Victor Clavero recoge en Santo Serás precisamente esos días, los previos al Cónclave, en los que la Iglesia quedó en manos del Decano del Colegio Cardinalicio, el por entonces “Gran Inquisidor”, Joseph Ratzinger; el Secretario de Estado Angelo Sodano y el camarlengo Eduardo Martínez Somalo, en un período de transición que vendría a continuar la política de Juan Pablo II antes de la elección de un nuevo Pontífice. Y lo que Clavero narra a través de una novela de carácter completamente realista es, precisamente, el interior de estas elecciones, las manipulaciones y argucias a las que unos y otros recurrieron para conseguir que el Papa elegido finalmente fuera un continuista, un partidario del sector conservador de la Iglesia, precisamente ese Gran Inquisidor, Joseph Ratzinger, que ocupa a día de hoy el Solio Pontificio como Benedicto XVI. Y lo hace a través de los ojos de una periodista española de EFE, Jara Berrocal, que se desplaza a Roma como refuerzo para cubrir todo lo relacionado con los movimientos del Vaticano en los días previos y posteriores al fallecimiento de Juan Pablo II; y que pronto descubre un informador, un “monseñor” que le pasa datos oficiales y confidenciales.

                A través de Jara Berrocal, Clavero nos conduce a los entresijos de los movimientos de la Curia, y lo hace convirtiendo en personajes de novela a personajes reales. Rouco Varela, el propio Ratzinger, Eduardo Martínez Somalo, Carlos María Martini, el director de la Sala Stampa Joaquín Navarro Valls, Óscar Andrés Fernández Madariaga, incluso George Bush…  Grupos como el Opus Dei, los Focusales, los Legionarios de Cristo… se van desvelando como impulsores de sus propios intereses, la división de la propia curia entre los conservadores (encabezados por Ratzinger) y los reformistas (empujados por Madariaga pero representados por Martini) se hace vivida y real.

                Siendo realistas y concretos, aunque el tema es muy interesante, la novela es algo corta, y aunque Clavero consigue cuadrar a muchos de los personajes con actitudes, o con formas de hablar, en bastantes casos se abusa del Deus ex Machina, y el final del libro (más allá de la elección de Ratzinger, que obviamente al ser historia no es sorpresa) es predecible desde aproximadamente la página veinte. Pero sí es cierto que la propuesta de Clavero es, sobre todo, arriesgada; y da un vistazo, rápido pero interesante, de cómo debieron ser los movimientos de las diversas facciones dentro del Vaticano en aquellos días en los que la Plaza de San Pedro se llenó de gente que llevaba cartulinas en las que rezaba “Santo Súbito”, y de las que Clavero toma el título, Santo Serás, aludiendo a la vinculación de las presiones para beatificar/canonizar a Juan Pablo II de forma rápida con la continuidad de su política (conservadora pese a todo lo que podamos pensar muchas veces, no dejó de ser el Papa que llenó los estadios y vació las iglesias, reacio a hablar de dogma o del avance de la Iglesia en temas como la homosexualidad, los anticonceptivos o el sacerdocio femenino) en manos de la Curia Romana y sus miembros… representada, precisamente, en el antiguo Arzobispo de Munich, el bávaro que hoy rige la Iglesia y al que hace poco hemos tenido en Madrid… reuniendo a los jóvenes y que ha continuado esa política de llenar estadios… pero vaciar iglesias, ya que la Iglesia sigue teniendo ahora los mismos problemas que cuando Ratzinger cogió el timón de la Barca de San Pedro.

                Pero en fin… eso es otra historia, y aquí venimos a hablar de la novela…