No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

domingo, 16 de octubre de 2011

ROL: PRESENTACIÓN DE LA CASA AESIRK

Como ya sabéis casi todos los que os paséis por aquí de vez en cuando, mis amigos y yo terminamos hace un par de semanas la Crónica de Vampiro, y vamos a comenzar a jugar una nueva con el juego de rol de Canción de Hielo y Fuego. Y hemos empezado, lógicamente, por el principio: crear una Casa con la que jugar. Para darle un poco de vidilla a la historia que hemos decidido entre todos esta tarde, he decidido darle el formato de una carta dirigida por el antiguo maestre del dominio que mis chicos han creado (Puertoescarcha, en el Norte) a la Ciudadela para pedir el envío de un nuevo Maestre, debido a su delicado estado de salud (por supuesto, el nuevo Maestre será uno de los jugadores, el personaje de Darthni...). Por si a alguno le apetece acercarse a la historia de Canción de Hielo y Fuego desde otro punto de vista, aquí tenéis la introducción... la historia de la Casa Aesirk, señores de Puertoescarcha.


Del Maestre Edwin de Puertoescarcha
Al Gran Maestre de la Ciudadela, Antigua.

                Venerado Señor, mis días a este lado del reino de la Vida ha terminado, y cada vez siento al Desconocido más próximo, quiera la Madre aceptarme en sus brazos en el último momento. La enfermedad avanza, mi señor, y quizá para cuando esta carta llegue a vuestras manos, yo ya haya dejado este mundo. Noto la sangre fluir con cada respiración, y cada vez me cuesta más hacer llegar el aire a mis encharcados pulmones. Ni siquiera la leche de la amapola me calma el dolor, pero ese el destino de los verdaderamente ancianos, ¿no es así, mi señor? Y somos tan pocos los que llegamos a una alta edad aquí, en el lejano norte, tan cerca del Muro, donde el viento es gélido incluso en el largo Verano que estamos viviendo…
                Por supuesto, os transmito las palabras de respeto y saludo de mi señor, Lord Ulryk Aesirk, Señor de Puertoescarcha. Y como habréis imaginado ya, lo que Lord Ulryk solicita es un que la Ciudadela le envíe un nuevo Maestre que pueda sustituirme. Él dice que es para que yo me pueda retirar, descansar y recuperarme, pero sé que ni mi señor Lord Ulryk y ni mi señora, Lady Sif, creen que vaya a sobrevivir mucho tiempo. Es necesario que un nuevo Maestre llegue pronto a Puerto Escarcha, pero señor… no enviéis a un anciano. Esta tierra es dura. Esto no es Altojardín, Desembarco del Rey o Roca Casterly. Mi señor, esto ni siquiera es Invernalia. Esto es Puertoescarcha, en la Bahía del Hielo. Enviad a un hombre, a un hombre joven que sea capaz de hacerse con los fríos vientos, el mar gélido y la amenaza de los Hombres de Más Allá del Muro como un aliento tras nuestra nuca cada noche. Eso es lo peor de esta tierra, mi señor. El miedo a lo que cualquier noche puede llegar desde Más Allá del Muro. Allí en el Sur, en el Dominio, de donde yo soy oriundo, hablamos de los Otros como materia de leyendas. Aquí, se tiembla de miedo cada vez que se escucha su nombre. Incluso los dioses del norte son extraños. En Invernalia respetan a los Siete, aunque se sabe que los Stark aún rinde culto ante los Bosques de Dioses. En Puertoescarcha, ni siquiera hay un septo donde los hombres civilizados puedan rendir culto a los Siete. Sólo los rostros ensangrentados de los arcianos.
                Y aseguraos de que aquel que venga a sustituir al viejo Edwin Redwyne (permitidme que en estos últimos días de mi vida recuerde los primeros, aquellos en los que viví en el cálido Rejo, entre viñedos y uvas) conoce la historia de la familia Aesirk, mi señor. Transmitidle mis palabras, pues en el Norte, los hombres aún cuentan viejas historias sobre sus orígenes, y el pasado es parte de su presente.
                La Casa Aesirk tiene su origen en una época de la que no quedan ni siquiera registros, de la que sólo quedan leyendas. Descienden de los Primeros Hombres, y formaban parte de los guerreros del Norte que hicieron frente a la legendaria invasión por parte de los Otros, en los tiempos anteriores a que Bran el Constructor creara el Muro. Los Reyes del Norte elevaron a los Aesirk a Señores del dominio de Puertoescarcha, en la Bahia del Hielo. Allí, en una pequeña isla en la Bahía, construyeron su castillo, Corona de Hielo, aunque la mayoría de sus dominios se extiende por la región de la bahía, donde hay un puerto, el último de los puertos del Norte en la región occidental de Poniente. Un inmenso puente, digno de Bran el Constructor, une Corona de Hielo con las montañas que rodean Puertoescarcha, donde en estos días, Ulryk ha ordenado construir un torreón para proteger el acceso a la fortaleza. Su lema es “La sangre no se congela”, y en su escudo, aparece el rojo de la sangre y la plata del hielo.  Sin embargo, la Casa Aesirk pudo haber caído en desgracia muy poco después de su establecimiento. Cuando el decimotercer señor de la Guardia de la Noche decidió convertirse en señor de su propio dominio, tomando el nombre de El Rey de la Noche, Ayslan Aesirk, que entonces era Señor de Puertoescarcha, dio su apoyo al Rey de la Noche.
                Pero la historia la escriben los vencedores, y el Rey de la Noche fue sometido por la unión de los señores de Invernalia y Joramun, el Rey de Más Allá del Muro. El sueño del Rey de la Noche fue destruido, y el propio Joramun ejecutó a Ayslan Aesirk, pero los Señores del Norte decidieron perdonar la traición de los Aesirk, que desde entonces, se convirtieron en banderizos de la Casa Mormont, señores de la Isla del Oso, a cuyo servicio continúan hoy en día, bajo el mando de Lady Maege Mormont.
                Durante los siguientes siglos, los señores de Puertoescarcha asentaron su dominio sobre la Bahía del Hielo, y muchos de los suyos fueron a engrosar en las líneas de la Guardia de la Noche, llegando dos de los Aesirk a convertirse en Comandantes de la Guardia de la Noche. Extendieron sus dominios por la zona de la Bahía, las Montañas Heladas, e incorporaron a Puertoescarcha el lago conocido como Las Lágrimas Dulces y los bosques de la Reina Blanca. Lucharon junto a los Señores de Invernalia en muchas ocasiones, mientras los Ándalos y los Rhoynar llegaban a Poniente, pero sobre todo, se las tuvieron que ver con los Salvajes de Más Allá del Muro, ya que aquellos que conseguían burlar la vigilancia de la Guardia de la Noche en la Torre Sombría, se encontraban a sólo un par de jornadas de viaje de Puertoescarcha. Y al igual que sus señores del Norte, se rindieron a Aegon el Conquistador y sus dragones cuando Torrhen Stark se rindió ante los invasores Targaryen, llegados de destruida Valyria. Sin embargo, aquí en el norte, la llegada de los Targaryen apenas supuso cambios para los Aesirk. Desembarco del Rey estaba demasiado lejos. En nombre de los Siete… Invernalia está demasiado lejos.
                Pero el Norte tiene sus propios demonios, y uno de ellos, fue Arthas Aesirk, tío-abuelo del actual señor, lord Ulryk. Arthas, un loco sin duda, o uno de esos Cambiapieles de los que tanto se habla en el Norte, asesinó a varios de sus hermanos, y a su propio padre, el por entonces señor de Puertoescarcha, con el objetivo de hacerse con el dominio de Corona de Hielo. Incluso se alió con los salvajes de Más Allá del Muro, y sólo el aviso de Lord Ulryk a los Mormont evitó lo que podría haber sido una tragedia. Arthas Aesirk fue colgado del puente que une Corona de Hielo y Puertoescarcha. Y Lord Ulryk decidió expiar los pecados de su antecesor con su lealtad a la Casa Stark. Cuando Rhaegar Targaryen secuestró a Lyanna Stark, y Lord Rickard Stark y su hijo Brandon fueron asesinados por el rey Aerys el Loco, los Aesirk se unieron a los Mormont, y a los ejércitos llamados por Eddard Stark, Robert Baratheon y Jon Arryn para hacer frente a los Targaryen. Ulryk Aesirk y su hermano Arthur lucharon junto Eddard Stark en el Tridente, y de nuevo, lo hicieron después, cuando Robert era ya el rey en el Trono de Hierro, y Balon Greyjoy se proclamó Rey de las Islas del Hierro. Las naves de guerra de los Aesirk asaltaron Gran Wyk, y ayudaron a Eddard a aplastar la revuelta de los Hombres del Hierro, que concluiría con la entrega de Balon Greyjoy de su heredero, Theon, para que fuera criado en Invernalia como pupilo de los Stark.
                Poco esperarían después los Aesirk que ellos mismos tendrían que entregar un pupilo a otra de las casas del propio Norte. Y es que, mi señor, aunque el gobierno de los Stark sobre estas tierras es, desde luego, firme, su dominio es tan amplio como el resto de Poniente junto, y sus señores disponen de una gran independencia. Y en muchas ocasiones, cuando las noticias llegan a Invernalia, es demasiado tarde para intervenir. Ulryk Aesirk había ofendido a los Bolton de Fuerte Terror, al romper su compromiso con Rayra Bolton para casarse con Lady Sif Karstark, sobrina de los señores de Bastión Kar. Durante un torneo en Último Hogar, presidido por el propio Lord Jon Umber, lord Roose Bolton fue derribado por Ulryk Aesirk, y los Bolton argumentaron que Aesirk había hecho trampas. Aquella absurda discusión creció y se convirtió en una auténtica batalla campal en la que los Aesirk, mucho menos poderosos que los Bolton, hubieran sido aplastados de no haber sido por el apoyo de los Umber y los Karstark. Sin embargo, cuando los Bolton se retiraron hacia Fuerte Terror, lo hicieron dejando tras de sí el cuerpo muerto de Ser Arthur Aesirk, el hermano de Lord Aesirk, y se llevaron con ellos al joven Uther, hijo y heredero de Lord Ulryk. Eddard Stark se puso furioso cuando supo de lo ocurrido, y obligó al señor de Fuerte Terror a liberar a Uther… pero sólo a cambio de que los Aesirk entregaran al hijo del difunto Ser Arthur como pupilo a los Bolton. Recientemente, y tras la propia rebelión del Bastardo de Bolton contra su padre, el joven Aesirk fue liberado y devuelto a Puertoescarcha (a cambio de una buena cantidad de oro, por supuesto).
                Así que, mi señor, contad todo esto al hombre que elijáis para que me suceda en Puertoescarcha. Corona de Hielo es una residencia difícil, y a pesar de que Lord Stark intenta que sus banderizos estén en paz, hay mala sangre entre los Aesirk y los Bolton. Y el lema de Puertoescarcha es “La Sangre no se Congela”, lo que adquiere una nueva perspectiva con estos hechos como trasfondo.
                Debo despedirme, mi señor. Mis deberes me reclaman. La joven Trystenne tuvo una caída montando a caballo, nada serio, pero debo asegurarme de que sus huesos suelden bien. Si todo va bien, pronto contraerá matrimonio con uno de los hijos de Lady Mormont. No podemos permitir que una novia cojeé el día de su boda. Puede que este sea el último cuervo que envíe, Gran Maestre, así que recompensadle con una ración extra de maíz, hacedlo en mi memoria. Y proteged al hombre que tenga que cubrir mi ausencia. El camino entre la Ciudadela y Puertoescarcha no puede ser más largo, y los Hombres del Hierro aún son peligrosos en muchos lugares.
                Que los Siete protejan su camino.
                Maestre Edwin, antiguamente Edwin Redwyne del Rejo.