No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 26 de septiembre de 2011

SOMBRA NOCTURNA (I)

                Las Noches Finales parecen acercarse, el mundo de la Estirpe sufre grandes convulsiones. Y en medio de estos movimientos, Mihail Pahlevitch, Pier Francesco Orsini, Anthos, Nehrab y Myrcella son convocados a Nueva Jersey, donde se reúnen con el Cardenal Velya el Vivisector. Este poderoso hechicero koldún había realizado un inquietante descubrimiento en la caverna donde el Malkavian Anatole había pasado sus últimas noches, escribiendo sus profecías. Según Anatole, Tzimisce seguía vivo… y estaba bajo Nueva York. El Cardenal Velya sabía que un grupo de Vástagos de la Camarilla, dirigidos por Jan Pieterzoon, el chiquillo de Hardestadt, había descubierto la presencia de algo en las alcantarillas bajo Nueva York, algo que los Nosferatu habían tratado de contener, y desde luego, Velya estaba convencido de que si Tzimisce regresaba, no estaría nada contento con sus díscolos chiquillos, aquellos que intentaron matarle siglos atrás. Mientras Myrcella, Mihail y Nehrab se preparaban para la lucha, Pier Francesco y Anthos acudían a Nueva York para reunirse con Pieterzoon y ofrecer a la Camarilla la ayuda del Sabbat en esa empresa.
                Y así fue que pocas horas después, tanto la Camarilla de Pieterzoon como los Sabbat de Velya se encontraban en diversos lugares de Manhattan haciendo frente a una criatura micótica que parecía emerger de las alcantarillas, como una gigantesca ola de carne llena de afiladas lenguas y racimos de ojos. Finalmente, sólo la poderosa magia koldúnica y el sacrificio de Velya el Vivisector acabarían con aquella cosa, que se convertiría de inmediato en un polvo rojo que se esparció  por el aire de Nueva York. Cerca del amanecer, los vampiros vagaban por una ciudad que parecía un campo de batalla… hasta que se encontraron con el cordón policial en Times Square, y allí, a los sobrecogidos humanos mirándoles con horror. En las pantallas, se estaban emitiendo fragmentos recogidos por cámaras de seguridad y helicópteros de la batalla entre los vampiros y la criatura. Habían roto la Mascarada. Pero además, la Estrella Roja era visible en el cielo, y los poderes de la sangre comenzaron a fallar…
                Durante las siguientes semanas, la Camarilla trató de recuperar el control, pero finalmente, se demostró que fue inútil. Vampiros de sangre débil comenzaron a salir a la luz, a revelar su existencia, sus tradiciones… Estados Unidos comenzó a preparar una ley de registro para los vampiros; la Unión Europea firmaba un acuerdo con la Camarilla… y Pieterzoon solicitaba a los personajes que se reunieran con él en el Hotel Waldorf-Astoria, en Nueva York. Pieterzoon quería agradecer a los personajes su ayuda, pero su visita se vio interrumpida por la llegada del Sire de Pieterzoon, Hardestadt, en compañía de su “nieto”, Rosenkratz el Joven. Mientras Hardestadt discutía con Pieterzoon, Rosenkratz admitía ante los personajes que conocía a Velya, y que Hardestadt y el resto de los líderes de la Camarilla habían sabido siempre que algún día la Gehena llegaría… haciendo lo posible por convertirla en un mito y ocultar la información a sus chiquillos. Pieterzoon salió de la reunión con su Sire furioso, y aún se enfureció más cuando supo que Hardestadt le había engañado durante siglos. Acompañado por los personajes, Pieterzoon abandonó el Waldorf-Astoria, conminando a sus nuevos aliados a reunirse con él en Londres para formar una nueva organización, ajena a la Camarilla y al Sabbat, con el objetivo de detener la Gehena. Pieterzoon daría un “golpe de estado” en Londres, apartando del poder a Reina Anne Bowesley, y los personajes se reunirían allí con él, convertidos junto a otros Cainitias como Fátima al-Faqadi, Hesha Ruhazde o Donatello Giovanni en consejeros del Nephtali, como llamarían a la organización de Pieterzoon. Pier Francesco seria uno de los diplomáticos del Nephtali, mientras que Mihail y Nehrab participaban en la seguridad, y Myrcella y Anthos se ocupaban de trasladar a Londres la inmensa biblioteca que Mihail había reunido en Zadar durante tantos siglos. Mientras, había grandes terremotos y erupciones volcánicas por todo el mundo.
                Pieterzoon comunicó a los personajes que tenía necesidad de que investigasen algo ocurrido en Berlín tiempo atrás. Un Ravnos llamado Ankla-Hotep había fundado un grupo llamado La Casta de Caín, y se había hecho pasar por el propio Caín. Ankla-Hotep había puesto a toda Europa prácticamente al borde del abismo, y había demostrado tener grandes conocimientos nodistas, que les serían de ayuda en la Gehena que les estaba alcanzando. Con un jet privado que Pieterzoon puso a su disposición, los personajes viajaron a Berlín. Allí encontraron una ciudad prácticamente vacía, donde los asustados humanos se encerraban en sus casas, mientras que los vampiros, reunidos bajo el mando del Toreador Hans Zroenik se reunían en un lugar llamado “La Comuna”, donde se escondían tanto de los humanos como de los diabolistas que habían plagado algunas ciudades de Alemania. Zroenik dirigió a los personajes hacia el actual emplazamiento de Ankla-Hotep, la ciudad sueca de Jorkopig, y hacía allí se dirieron.
                En Suecia, donde la convivencia entre mortales y vampiros era más tranquila que en Berlín, consiguieron reunirse con Ankla-Hotep, aunque este tuvo un enfrentamiento “no verbal” con Anthos, finalmente confirmó que los Antediluvianos se alzaban, además de decirles que una Ciudad estaba surgiendo en las arenas del desierto y allí se encontrarían las respuestas sobre los días finales. Además, Ankla-Hotep les diría que una luz debía arder antes de que llegase la Oscuridad, que un Dragón se estaba alzando en el Sureste, y que el misterio de la divinidad se encontraba en manos de un Cainita atrapado en una ciudad donde los Vampiros habían devorado a los Vampiros. Con las leyendas sobre Kaimakli y los Capadocios en mente, Pier Francesco se puso en contacto con sus aliados en un Sabbat cada vez más enfrentado entre sí para tratar de concertar una entrevista con los Heraldos de las Calaveras, y al llamar a Pieterzoon, descubrieron que Calebros, el asistente Nosferatu de Pieterzoon tenía una misión para ellos. Etrius estaba allí, en Londres, y les explicó que el cuerpo de Tremere había aparecido días antes en la capilla de Viena. Pero el cuerpo de Tremere estaba dominado por Tzimisce (que parecía haber expulsado a Saulot), y aniquiló a todos los Tremere (y a casi todos los Vástagos) de Viena antes de dirigirse hacia Ceoris. Etrius sabía que no tenían ninguna posibilidad contra Tzimisce, a no ser que se aprovechasen antes de que recuperara todo su poder, devorando a todos los suyos (Tremere y Tzimisces de todo el mundo, incluido Mihail, ya habían sentido la llamada del Más Antiguo para que acudieran a Ceoris), pero Etrius tenía un plan. Bajo las tierras de Transilvania, como los personajes bien sabían, estaba el dominio del demonio Kupala… Ya que aunque la red se había roto, los Tremere lo habían atado a Ceoris mucho tiempo atrás, cuando los personajes acompañaron a Goratrix hasta allí. Si conseguían liberar a Kupala, este se enfrentaría a Tzimisce, y con un poco de suerte, se destruirían entre ambos.
                Los personajes se dirigieron de inmediato hacia Tirgoviste, donde Etrius se reuniría con ellos, y se sorprendieron al ver que junto a Etrius estaba el propio Tremere (en el cuerpo de Goratrix), ya que sólo el poder de Tremere podría liberar a Kupala. Los personajes se adentraron en una Transilvania devastada (Europa del Este había sido arrasada por catástrofes naturales desde Cracovia hasta Bucarest), pero finalmente consiguieron llegar a Ceoris, donde fueron atacados por Tzimisce, que ahora tenía una monstruosa forma draconiana… antes de que Kupala fuera liberado por Tremere. El demonio y el Antediluviano lucharon durante dos días bajo las tierras de Ceoris, donde los personajes encontraron refugio… hasta que en la segunda noche, el ruido de la batalla cesó. Los personajes, junto a Etrius y Tremere acudieron al campo de batalla para averiguar qué había ocurrido, y allí, encontraron en pie, débil y herido de muerte, el viejo cuerpo de Tremere. Todos se preguntaban donde estaba Saulot, pero Tremere no dudó y diablerizó y destruyó al Antediluviano Tzimisce en su propio cuerpo, antes de volverse hacia los personajes, revelando que sólo eran instrumentos y ahora pensaba destruirlos. Etrius huyó, pero los personajes hicieron frente al Antediluviano Tremere, que finalmente, caería bajo la espada de Pier Francesco Orsini, que puso fin a la existencia de una de las criaturas más malévolas de la historia…