No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

lunes, 8 de diciembre de 2014

EL VIAJE DE HAWKWOOD

La lectura de la trilogía de los Macht, que llegó a mis manos para mi cumple en Mayo me llamó la atención sobre otras posibles obras del autor, Paul Kearney. Ya algunos meses antes... o quizá incluso un año antes, había oído hablar de otra serie de novelas de Kearney, la pentalogía de Las Monarquías de Dios... que además era consciente de que estaban en manos de un amigo.



Y ahora, en las mías, al menos temporalmente.

El primero de los tomos de la serie es El Viaje de Hawkwood, y en él, Paul Kearney nos hace su presentación del mundo en el que se desarrollará la saga. Si en la trilogía de los Macht Kearney recurría a la Grecia clásica como ambientación, las Monarquías de Dios se mueven en el entorno habitual de la fantasía épica, la Edad Media, aunque ya en un momento tardío de esta, como podemos ver en el armamento que utilizan, donde ya se habla de arcabuceros, etc. En El Viaje de Hawkwood nos encontramos con la caída de una antigua ciudad, Aekir, que funcionaba como barrera entre las monarquías ramusianas (los cinco reinos occidentales de Normannia que se corresponderían más o menos con Europa), y los guerreros del sultanato de Ostrabar, que vendrían a ser más o menos los musulmanes de los tiempos de las cruzadas, o más incluso los turcos otomanos de tiempos posteriores (la caída de Aekir tiene remedos de la caída de Jerusalén, pero también del cerco de Viena). Pero Aekir no era solo una ciudad defensiva, sino que era la cabeza de la iglesia ramusiana, allí residía el sumo pontífice Macrobio, al que se da por muerto después de la caída. Y esta caída provoca un terremoto en el resto de los reinos de Normannia.

La Iglesia Ramusiana estrecha filas y busca un enemigo común: los practicantes de magia (dweomer), lo que provoca las iras de algunos reyes, y el apoyo de otros, iniciándose lo que puede ser un futuro cisma en Normannia. Al mismo tiempo, se descubre que Macrobio quizá no haya muerto en Aekir, lo que llevaría a la Iglesia a un conflicto interno, pues los intereses de las actuales cabezas de la Iglesia no coinciden con los del caído Macrobio. Y por otro lado, nos encontramos con Richard Hawkwood, un hábil marinero que recibe una peculiar orden de su rey: viajar hacia occidente en busca de una incógnita, verificar la existencia del legendario Continente Occidental, siguiendo un libro de rutas trazado siglos atrás, llevando con él a unos improbables pobladores o colonos, los practicantes del dweomer que la Iglesia persigue.

Pero si las cosas parecen complicadas, lo son más, porque hay Hombres Lobo, y por algún motivo, están completamente en contra del viaje de Hawkwood....

Todo esto es lo que Paul Kearney pone sobre la mesa en el primer libro, alternando unas historias con otras, y tomando diferentes inspiraciones históricas para crear su propio mundo, y una novela que plantea (porque este primer tomo es solo eso, un planteamiento) un mundo realmente interesante.