No es la crónica de un mundo... es la historia de muchos.

martes, 9 de diciembre de 2014

LOS REYES HERÉTICOS

Y continuando con la pentalogía de Las Monarquías de Dios, hoy vamos a hablar en el Iconocronos de su segundo tomo, Los Reyes Heréticos.



Normannia se convulsiona por los hechos acontecidos tras la caída de Aekir. Las Monarquías Ramusianas se encuentran ahora enfrentadas, pues los reyes han decidido ligar su futuro a diferentes patriarcas para la Iglesia, que ahora se oponen entre sí. Por un lado, el liberal Abeleyn de Hebrion encabeza una alianza para devolver a la cabeza de la Iglesia a Macrobius, el antiguo pontífice, que ahora se encuentra en el dique de Ormann, última defensa de Normannia antes de que los hombres de Ostrabar puedan desbordarse como una ola sobre los Reinos; pero por otro lado, los reyes más conservadores han decidido apoyar al nuevo patriarca, Himerius, cabeza de la Iglesia de Hebrion, y enemigo de Abeleyn desde mucho tiempo atrás. La guerra cismática entre los Reyes Ramusianos y los Reyes Heréticos amenaza con romper Normannia, mientras los guerreros de Ostrabar se preparan para una nueva acometida.

Frente a ellos, el rey de Torunn, bajo cuyo dominio está el Dique de Ormann es el único que parece dispuesto a hacerles frente, y lo hace recurriendo a los tercios del viejo imperio Fimbrio, que tiempo atrás dominara Normannia, pero no solo los Fimbrios lucharán por Torunn, pues entre los hombres del rey ahora está Corfe, superviviente de la caída de Aekir, guerrero de Ormann... y que ahora, se atrapado en juegos de política que probablemente le queden demasiado grandes.

Y mientras todo esto ocurre, en Charibon, actual sede de la Iglesia Ramusiana, dos jóvenes monjes descubren un secreto que podría poner fin al conflicto entre Oriente y Occidente, y por el cual, muchos querrían verles muertos, entre ellos una serie de misteriosas criaturas lupinas que parecen estar infiltradas aquí y allá, en demasiados lugares como para que sea tranquilizador (y que me recuerdan a los no-seres de Príncipe de Nada; o a los Skrulls o los Cylon), lo que demuestra un intenso ejercicio de infiltración... y con un objetivo que no puede ser bueno.

Pero no solo eso, sino que Richard Hawkwood ha llegado al mítico Continente Occidental, que no sólo está ahí... sino que no está deshabitado. Hawkwood y sus compañeros se encuentran ahora en un mundo desconocido, que es el suyo y no lo es, y en el que hay amenazas para las Monarquías Ramusianas, amenazas que se encuentran enraizadas en el propio pasado de Normannia, porque no hay mayor peligro que aquel que surge de la propia historia....

Como veis, muchos argumentos para un libro que no tiene mucho más de 300 páginas, perfectamente llevado y manteniendo un gran ritmo, y equilibrio entre todas sus partes. A mi me han resultado mucho más interesantes las partes Normannias, por así decirlo, pero la parte de Hawkwood, mucho más aventurera, también tiene lo suyo.

¡¡Con muchas ganas de contaros qué tal el tercero!!