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martes, 16 de diciembre de 2014

LAS GUERRAS DE HIERRO

Y llegamos a la tercera parte de la pentalogía Las Monarquías de Dios, de Paul Kearney, las Guerras de Hierro. Después de los eventos ocurridos en El Viaje de Hawkwood y Los Reyes Heréticos, la guerra se recrudece en Normannia, y con ella, los enfrentamientos internos y externos de los Reinos Ramusianos.



A diferencia de los libros anteriores, Las Guerras de Hierro no se dividen entre los acontecimientos de Normannia y los ocurridos más allá del Océano Occidental, sino que se centra en los Reinos Ramusianos, sin intervención de Richard Hawkwood ni sus compañeros después de la debacle ocurrida en el libro anterior en el continente occidental. Este libro se centra en los enfrentamientos del viejo mundo, tanto entre los Ramusianos y los invasores Merduk, como dentro de las propias Monarquías.

El libro se centra sobre todo en uno de los protagonistas de libros anteriores, que se había mantenido en un discreto segundo plano, pero que ahora da el paso hacia delante, Corfe Cear-Inaf. En los libros anteriores, habíamos visto a Corfe como el único superviviente de la guarnición de Aekir, un desertor que había escapado mientras sus compañeros se sacrificaban para dar a los civiles tiempo para huir, un hombre que había perdido a su esposa Heria en manos de los Merduk, y que se encontraba de pronto viajando en compañía del cegado Macrobius, Pontífice Ramusiano. Corfe ha participado en la defensa del Dique de Ormann, y sus buenos servicios allí, le han hecho llegar a Torunn, la capital de Torunna, el reino más amenazado por los Merduk, y allí, se ve metido en una guerra política que él no deseaba, el conflicto entre el rey Lofantyr de Torunna y su madre, la Reina Madre Odelia, un conflicto que le pone al frente de un grupo de salvajes y guerreros mal armados y con la responsabilidad de aplacar las revueltas de los nobles de Torunna que se han alzado en armas contra el rey Lofantyr después de que este se uniera a los Reyes Heréticos fieles a Macrobius.

Con esta premisa arranca las Guerras de Hierro, con Corfe moviéndose al mismo tiempo en tres guerras: la guerra contra los rebeldes, la guerra contra los Merduk y la guerra soterrada que el propio Rey Lofantyr tiene contra él. Aunque tiene que enfrentarse a muchos frentes, Corfe se va ganando poco a poco aliados: sus hombres, la Reina Madre Odelia, los soldados que han oído hablar de sus victorias... Torunna necesita un nuevo héroe después de la caída de Aekir, y Corfe parece tener todas las papeletas para convertirse en un nuevo John Mogen. Por este lado, además de las batallas de campo y de corte, nos encontramos con la parte más "romántica" de la novela, y es que la relación que surge entre el guerrero y la Reina Madre va más allá de las alianzas políticas que puedan establecerse entre ellos.

Por otro lado, en los reinos occidentales de Astarac y Hebrion, los aliados de Lofantyr como Reyes Heréticos, la situación política se enrarece. Después de tener que tomar al asalto su propia capital, Abeleyn de Hebrion se encuentra malherido e imposibilitado para guiar su reino, por lo que el mago Golophin y sus aliados han tomado el control político de la ciudad, manteniendo oculta la verdadera situación del rey; despertando los recelos de la antigua amante del Rey, dispuesta a todo por asegurar su futuro, y el de su hijo nonato, cuya paternidad achaca a Abeleyn, aunque el padre es verdaderamente el marinero Richard Hawkwood. Golophin y la prometida de Abeleyn, hermana del Rey Mark de Astarac, Isolla, tienen que hacer frente a las conjuras políticas de la corte de Hebrión.

Y en el tercer frente, encontramos a los monjes huidos de Charibon, que se recuperan de las heridas sufridas por su congelación, y viajan junto a los mercenarios fimbrios camino de Torunn, donde pretenden difundir los conocimientos que casi les cuestan la vida en Charibon, el hecho de que el Santo de los reinos ramusianos y el profeta de los merduk son la misma persona. Y entre ellos, su propio debate, ¿debe acabar su viaje con Macrobius, o deben dar a los Merduk la misma oportunidad de conocimiento que a los propios ramusianos?

Al igual que en los libros anteriores, Kearney continúa sus diversas tramas en este libro, y consigue mantener tanto equilibrio como tensión en todas sus historias, y de momento, es el que más he disfrutado de todos, porque como comenté en el post anterior sobre las Monarquías de Dios, la parte de Normannia me ha parecido siempre más entretenida, así que... en este libro, miel sobre hojuelas.